sábado, 11 de enero de 2020

oikumene 11 - el cañaveral a la vera del río


Memnón y Argelao, agazapados en un cañaveral a sotavento del rio, esperan hambrientos a que se acerque alguna presa desprevenida a beber agua. Mientras empuñan firmemente sus lanzas, Argelao recuerda un bello –al menos para él– poema de autor desconocido, que a menudo oía recitar a padre cuando, siendo pequeño, iban todos de excursión al estanque. Es curioso cómo el paso del tiempo devuelve a la memoria detalles que entonces pasaban desapercibos, pero que su alma debió retener, como las miradas cómplices que padre y madre intercambiaban, mientras el primero declamaba los versos teatralmente, sosteniendo con la siniestra una máscara improvisada hecha de mimbre.

El cañaveral a la vera del río.
Su cintura, la peineta,
y el olor de sus afeites.
Los hayedos frisando,
y el amuleto del minotauro.
Es el estanque perdido,
el sonido del cuerno.

El cazador acecha,
el que puso el arco en mi mano,
el asceta, y yo busco la presa.
No nos vemos, pero la siento.

El jabalí no pierde el tiempo.
No lo hay, para mirar en derredor.
La bestia enviste,
sus colmillos por delante.
Me ha dicho que venderá cara su piel.

El cazador acecha,
el que puso el cuchillo en mi mano,
el asceta, yo lo hundo en su garganta,
y brota la sangre caliente.

jueves, 26 de diciembre de 2019

quería escribir sobre ti

Te llevaste contigo las razones; te llevaste contigo el conflicto que surgió en tu cabeza –si es que surgió– cuando caías: ¿habré hecho bien? ¿me habré precipitado? ¿me habré dejado el gas abierto? No te podré preguntar si lo que nos unía era esto o lo otro, o si siempre has sido un electrón libre, si tu salto fue tu acto último para diferenciarte del resto... si la enfermedad te hizo o te aprovechaste de ella, si fue la excusa perfecta para abandonar, incapaz de gestionar el bajón que acontece tras todo, incluso tras la más breve acción o triunfo... si el secreto está ahí, en cómo aceptar, parsimoniosamente, el que nada de lo que digas o hagas trascenderá, que sólo algunos de tus allegados recordarán las más irrelevantes de tus anécdotas, sin una lógica que nadie, y menos uno mismo, puede controlar.

¿Llegamos verdaderamente a entendernos alguna vez? ¿Atravesaron mis palabras el filtro de tu medicación? ¿Lograron las tuyas superar el velo de mis prejuicios y de mi condescendencia? ¿Podré comprenderte alguna vez, si es que tenían en realidad algún sentido? ¿Eras tú el Joker – o soy yo, o ambos en cierto modo–? (abusando de esta frase tan reciente, pero que ya desprende el tufillo pseudo-intelectual que contagia todo aquello que ha sido muy manoseado) ¿quién de los dos sufría más porque la gente esperaba que no nos comportásemos como si tuviéramos una enfermedad mental?

No es que si hubieras decidido quedarte vivo te hubiera preguntado nada de esto alguna vez, pero me jode que fueses tú quien decidiese unilateralmente en un momento dado negarme la opción. Porque, aunque no queramos reconocerlo, nunca nada trata del otro, siempre todo es sobre uno mismo: mírame, quería escribir sobre ti, sobre cómo te echo de menos, y he acabado escribiendo sobre mí.
 


domingo, 8 de diciembre de 2019

speech of Sweden (Albert Camus)

"Each generation undoubtedly believes itself destined to remake the world. Mine knows, however, that it will not remake it. But its task may be greater: it consists in preventing the world from falling apart. Heiress of a corrupted history, in which fallen revolutions, techniques that have fallen into madness, dead gods, and exhausted ideologies are mixed, in which mediocre powers can destroy everything, but they don't know how to convince, in which intelligence has been lowered down to become a servant of hatred and oppression, this generation has had to restore, in itself and around itself, from its denials, a bit of what gives the dignity of living and dying."
 
                                                                                        Speech of Sweden (Albert Camus)

"Cada generación, si duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará. Pero su tarea acaso sea más grande: consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida, en la que se mezclan las revoluciones caídas, las técnicas que han caído en la locura, los dioses muertos y las ideologías extenuadas, en la que mediocres poderes pueden hoy destruirlo todo, pero no saben convencer, en la que la inteligencia se ha rebajado hasta hacerse sirvienta del odio y de la opresión, esta generación ha debido restaurar, en sí misma y en torno a sí misma, a partir de sus negaciones, un poco de lo que da la dignidad de vivir y de morir."

                                                                                        Discurso de Suecia (Albert Camus)

 dj Paola, Burning Sping Festival, Empuriabrava (Girona), dibuixat per en Tiago Rojas (2019-07)

democracia de medio centímetro

¡democracia de medio centímetro! ¡una gran verdad! ("Los puentes de Moscú", de Alfonso Zapico)

sobre el doble rasero y la hipocresía

¡sobre el doble rasero y la hipocresía! igualito, igualito, el trato a estos neonazis con el trato a los jóvenes de Altsasua o los miembrosde los CDR... (ironía) ("Los puentes de Moscú", de Alfonso Zapico)


sábado, 10 de agosto de 2019

mira, Clara

Mira, Clara, siempre me ha atraído mucho tanto tu belleza interior como la exterior, pero, por algún motivo que no alcanzo a comprender, había algo en mí que no hacía el click necesario para decidirme a dar el paso adelante, como si en el fondo no creyera que pudiésemos estar hechos el uno para el otro.

Sin embargo, conservo un montón nada despreciable de borradores de notas, escritos, cartas, etc., dirigidos a ti, explicándote las más variadas cosas. Es lo que tiene este mi síndrome de Diógenes del mail... Narran tantos momentos, tantas vivencias que se van a malograr cuando me vaya, pero eso sí, los comentarios más absurdos, estúpidos, y banales ahí quedarán para siempre, enredados en la Red de Redes, configurando una impresión tan naif de lo que un día fui.

Me consuela pensar que, entre tanta basura digital, algún día alguien encontrará alguno de estos mensajes de amor perdidos sobre amores perdidos, a los que nunca se les dio, o nunca tuvieron, su opción.

Dime iluso, pero sí, me consuela… me consuela saber que algún día alguien abrirá esta caja perdida de mis recuerdos –vamos, mis mierdas, que recuerdos suena demasiado romántico, muchas de ellas guardadas no sé por qué–, y con una sonrisa condescendiente descubrirá todo un universo de lo que pudo ser, una matriz de infinitas realidades que se entrecruzan o divergen, tantas como gotas en la lluvia ácida, donde los únicos acontecimientos que verdaderamente ocurrieron son las lágrimas del Replicante.



the middle age crisis (or better call it Julius Caesar´s breakdown)

The “middle age crisis” is a very boring name for such an interesting phenomenon. They could make us all a favor and help us feel less vulgar and thus better by naming it something like “Julius Caesar´s breakdown”, since he may be one of the very first (to the best of my knowledge) documented cases of this syndrome. The legend says the roman leader cried before a monument to Alexander the Great located close to one of the Pillars of Hercules (now Gibraltar, in the South of the Iberian Peninsula), because at that time he was 44 years old and had achieved nothing remarkable in his life yet, while the most famous Macedonian had conquered the world and died at a much younger age (by the way, a completely natural reaction; who in his 40s would not panic after comparing himself to Alexander?).

And this leads me to the second thought I’d like to comment. Often I find myself thinking “what a boring time in history we live in, missing epic so much” or “it would be so cool to live in this or that époque” bla bla bla (see Woody Allen’s movie “Midnight in Paris”, it’s about that). Aside from the fact that it is arguable that you can build your own epic daily (winning and defending your vital space in the NYC metro in the rush hour), of course one tends to forget that it would only be cool (really cool, you know, enough to think that the time trip was worth) to live in this or that époque provided one was rich. Apparently rich people live fine or more than that no matter the time in history, exception is made for those revolutions here and there that we all know, where it is hard to keep your head attached to your thorax or you find yourself in the gulag with your toes frozen and eating mud, but, you know, I recall we term them “exceptions” for a reason.

But seriously, all the previous introductory non-sense to say that sometimes it also makes me sad to feel like there’s nothing left to discover, nothing comparable to Caesar’s or Alexander’s achievements to be the first one at (some may complain and wave before my nose the newspapers talking, for example, about the detection of the Higgs boson or gravitational waves, but I’m thinking more of discovering a new world, and colonization of other planets seems very far ahead in time nowadays). Oh, Alexander, I wish you were here and told us that parking the ass on the sofa and watching TV with a cold beer in one hand is much more exciting than trekking in Persia. But then, from a completely opposite perspective, we might be living one of the most important centuries in human history, since, like in the XXth Century, the humanity (some more than others) is again playing naïvely with the fate of the Earth and the world as we now it. If in the previous century the nuclear war was the danger never equaled before, now it is the climate change, ignored by the celebrated crazy capitalism, enslaving people, and simultaneously exhausting the Earth’s resources and polluting at an amazing rate. A great philosopher (Spiderman’s uncle, Ben) once said “With great power comes great responsibility”, and that is precisely what applies better than never to humanity in the XXth and XXIst Centuries. We now have the power to destroy the Earth and hell we’re good at destroying things, but this time there is no other place to go to and there are no second chances.


embracing crowd (2004)

viernes, 9 de agosto de 2019

haunted: a novel of stories (Chuck Palahniuk)

Pollution, overpopulation, disease, war, political corruption, sexual perversion, murder, and drug addiction… Maybe they weren’t any worse than they’d been in the past, but now we had television carping about them. A constant reminder. A culture of complaint. Of bitch, bitch, bitch… Most people would never admit it, but they’d been bitching since they were born. As soon as their head popped out into that bright delivery-room light, nothing had been right. Nothing had been as comfortable or felt so good.

Just the effort it took to keep your stupid physical body alive, just the finding food and cooking it and dishwashing, the keeping warm and bathing and sleeping, the walking and bowel movements and ingrown hairs, it was all getting to be too much work.


P.S.: Paraphrasing the great quote by Christopher McCandless, I'd say: "Complaining is not real unless shared"  ;-)




domingo, 28 de julio de 2019

oikumene 10 - sobre los intestinos y la gloria en las guerras


En los días posteriores a la partida, durante las extenuantes jornadas a pie, se suceden largos silencios en los que Memnón a menudo se pregunta para sus adentros “¿De qué hablan un padre y un hijo que jamás han hablado? Mi vida apuesto a que ninguno de los muchachos resolvería este acertijo, y los vasos de vino sobre la mesa irían todos a mi vientre. Sólo se me ocurre –y él sólo me requiere–, de tanto en tanto, contarle mis aventuras e historias en guerras y batallas”.

El guerrero exhausto tras la batalla,
empuñando su espada de hierro.
Ésta a un costado y la punta baja,
mientras otea el paisaje desolador
que se extiende imponente a sus pies.

El manto de gramíneas
teñido de rojo se mece,
dibujando el perfil de un Sol cansado
al que no afectan sus caricias.

Los gritos de los heridos
rasgan la bruma por doquier.
Se suman y se entremezclan
en el viaje hasta sus oídos.

El tiempo se ralentiza.
Sería así la vida si hiciera parte
de un cuento de muerte sin fin.

Viendo a su padre absorto en sus pensamientos, Argelao le inquiere: – Si no es indiscreción, padre, ¿puedo saber en qué piensa?

En un primer momento, cree que no ha oído su pregunta, pero cuando está a punto de repetirla, Memnón se recompone y toma aire: – Ah, pues… recordaba el trigal tras la batalla… Un jardín rojizo de miembros amputados y hombres con las tripas asomando por profundos tajos, como muñecos deshilachados... Uno no puede evitar palparse el estómago para cerciorarse de que siguen todos ahí... – tras acabar esta última frase en un tono apenas audible, permanece pensativo unos instantes.

– ¿El qué, padre?

– Los intestinos, hijo, los intestinos... Me creerás si te digo que poco hay más perturbador que ver el propio interior salir fuera de uno mismo, y la sangre que no se acaba...

Transcurrido largo tiempo en el que Memnón prosiguió el camino completamente ausente, y mucho después que Argelao creyera concluida la conversación, el primero exhaló sonoramente: – En verdad te digo, hijo, hacer la guerra es, en su mayor parte, y sin importar cuántos lo nieguen, más tedioso que labrar las tierras. Y gloria no se encuentra en lugar alguno, sino en la mirada serena de unos pocos caídos, o, al volver victorioso, en la prosa reposada de los ausentes.

– Entre los únicos momentos de grato recuerdo, jugar a los acertijos con los más novatos, y comentar los movimientos en combate con los veteranos, siempre junto a un gran fuego y con un vaso de vino sabiamente escanciado, pero sobretodo, reencontrarse con un compañero de armas vivo y de una pieza tras la batalla.