jueves, 31 de diciembre de 2015

presaca

Presaca: Dícese del estado, mezcla de excitación, nerviosismo y malestar general, cuando, los días previos a un fiestón, el cuerpo anticipa lo que se le viene encima.


jueves, 3 de diciembre de 2015

el filósofo veloz


El pobre hombre, larguirucho pero encorvado, se parecía a su bastón. Profeta de la heterodoxia, sólo era capaz de pensar cuando estaba en movimiento rectilíneo, por lo que sus contertulios quedaban ya muy lejos cuando al fin podía detener su zancada y vocalizar sus réplicas y teorías. Así es que, por suerte o por desgracia, nunca pudo completar una discusión, por lo que nunca pudo convencer a nadie de nada, ni nadie le alzó la mano o la voz más de lo debido, salvo para gritarle que no huyese.


d'où sommes-nous?

D'où sommes-nous?
De l'endroit où on nais?
De l'endroit où on vis?
Ou de l'endroit qu'on sent qu'on appartiens?
Je ne sais pas...
Mais je pense qu'il est possible être de toutes les endroits au même temps.
Sinon, j'aime penser que ce sera possible...


el paso por Ut

El materialismo oxida el alma y destripa la inocencia. Tristes títeres sin intestinos amantes del dinero. Combustible de la ignorancia irascible.


the boatman

With her voice she seduced the boatman,
and together they toured the land of the dead.
No more insanity would ever flee freely
across the nameless lagoon.
Pilgrims of boredom would stock on the shore,
the newcomers piling up on top of the elders.


la mutación de los ruidos

El pitido muta torpemente en una nana, que a la vez ensordece las conversaciones a su alrededor. En un estado de semi-trance, favorecido por la escasa iluminación de cabina, visualiza el proceso de transmutación del molesto ruido en forma de un punto negro flotando hacia la derecha en la calva de un pasajero que tiene enfrente. Cuando el punto alcanza la parte posterior de su oreja, el sueño le vence, y se desploma sobre el hombro de Marta.

En sus sueños, el punto crece hasta convertirse en una isla en un mar de alopecia, pero ahora poblado por él y extraña vegetación. Las hojas están hechas de viejos periódicos. En algunos artículos se puede leer sobre momentos importantes de la vida del pasajero. En las necrológicas, sobre sus ilusiones frustradas.

Quiere ver la savia que recorre el interior de esas plantas. Por eso corta un tallo. Se arranca entonces gran oleaje y un aullido metálico de muchos decibelios. La isla empieza a mecerse. Cubre sus oídos para mitigar el dolor, pero puede ver las ideas impetuosas del pasajero fluir por el corte. El aullido poco a poco se torna en una voz que transmite un mensaje inteligible: ¿quieres café?

Se despierta. La azafata, que parece un rascacielos, sostiene un termo. Ella desde lo alto y Marta clavan su mirada en él.

- Cariño, ¿quieres café?
- Humhh… no…