viernes, 13 de abril de 2012

Riego y rabia

Riego y rabia.
Risa y escarificación.
Ruego sombrío.
No hay plano que guíe la pasión.

Bendigo aquel día que es digno de verse

Bendigo aquel día que es digno de verse,
ese que nace con ocres robados al cielo,
y natura pinta en mi cara con su dulce brisa.

Huir

De vicio y hambre,
buscó morir sin techo.
Así se fue, taimado y de oro,
olvidando su cerebro.
Se volvió tiempo después,
con verde fulgor,
para descubrir que lo que
atrás dejó, aún le sigue.

Para que tú me encuentres

Entre tragos, mis compañeros,
silueta amorfa en las paredes,
espero entumecido y aletargado.

Aún no sabes que en un libro
abandoné este poema
para que tú me encuentres.

Espero que pases pronto hoja
y nos veamos de nuevo.
Así entre yo en otro capítulo
no más tarde del epílogo.

Por allí donde pasé

En serio te digo, Alex,
que por allí donde pasé
a todos caí en gracia,
y sólo el más necio
entre ellos supo ver
que de mis ojos
apenas fuego asoma,
y que mis palabras
no conocen la verdad.