sábado, 26 de octubre de 2013

El hombre que nunca estuvo en su vida


El hombre que nunca estuvo en su vida era un ser amurallado, impermeable a las sensaciones que lo asediaban desde que nació, y que intentaban sin éxito rendirlo por hambre.


World citizen - 01


El horizonte desliza ante su mirada dejando un rastro de polvo.
Arrastra perezosamente a la bruma y a sus pensamientos, todos ellos confundidos en el remolque de la ranchera.
Las maletas, haciendo las veces de improvisado respaldo, encuentran su camino a través de sus costillas y esclavizan los pliegues de su camisa.
Es un nuevo amanecer, aunque todavía no ve el sol.


La cinta transportadora


Se contornea en la cinta transportadora.
Atajo express para pensamientos que así esquivan los filtros de la etiqueta y la moral.
Él lo ha querido y lo ha preparado así.

Un camino fácil para ellos. Fácil encontrarlo y fácil recorrerlo.


En el andén


Las maletas y sus jodidas fieras de cemento, colgados del andén, forman un muro impermeable y sórdido.


El viajero - 02


Su asombro no hace sino saltar de un vagón a otro.
Intenta apresar, para luego domarlos, unos momentos que se le escapan.


Paseo por un barrio


Ayer vi a mi primer amor.
En otra calle me crucé con una mujer increíble.
Me sonrió y me deshizo.
Más tarde coincidí con una amiga.


la tinta turbia


Manos dubitativas. Trazos discontinuos y débiles.
Hojas de almidón.
La tinta es turbia como sus ideas y esquiva sus órdenes.


El tren - 01


Cada día se meten en el tren sin saber por qué.
Ventanas aparte. Trayectos enfrentados.
Significado y motivo se vuelven inmiscibles y se desvanecen.
Como cuando uno piensa demasiado en la sonoridad de las palabras.
Los días ejercen de mortero.


Doblar el cabo


Un espigón, rocas, grúas, herrumbre y cadenas.
El agua de mar ya se ha evaporado.
Cristales de sal seca sobre su piel morena.
Noto el gusto en sus labios.


Deseo


Deseo echado a perder.
Objetivo de miras arrogantes.
Labios que no quieren cambiar.


Noche - 04


Plástico y noche de suelo grumoso se disputan la atención de esas personas.
Mantienen conversaciones imaginarias, de tanto en tanto, cuando cruzan sus miradas.
Hijos de piel de oveja, se cubren con capucha.
Su autobús sigue sin llegar. Tampoco se dicen adiós.


La tapia de pladur


El pseudo-poeta contemporáneo ha tapiado su esperanza con pladur.
Profeta de la mediocridad. No encuentra su tierra.
Bálsamo de cicuta para un mendigo acomplejado.


Si sólo tengo que llenar espacio que me lo digan ya


Por una vez pon en mis manos y en mi boca palabras que nadie haya gastado ya.
Por una vez déjame hacer algo que nadie haya hecho ya.


Soñar no es gratis


Al contrario de lo que se dice, soñar no es gratis. Tiene un precio que paga tu cordura.
Y no lo hace por placer, sino a disgusto, como un compadre despistado que sale el último de un tugurio y descubre que le toca pagar la cuenta de la mesa, cuando los demás ya hace rato que se fueron sigilosamente. 


Ice storm


I could hardly see her eyes behind that storm of hair and music.
But didn’t need to.
Just had to imagine a bit.
They were staring at me.

Admire nuestros cachorros


Admire nuestros cachorros,
tan dóciles y bien formados.
Lléveselos a precio de ganga,
que aquí preferimos
que muera la inteligencia.
Tráigame un puro y el Marca,
y hágalo rápido, mientras
sus padres aún duermen.


martes, 1 de octubre de 2013

Un banco y unas palomas


¿Es eso todo lo que nos espera?
¿Un banco y unas palomas,
alguna lágrima
y un adiós muy buenas?


Tardes de nubes ante fondo gris


Tardes de nubes ante fondo gris,
y tantos pisos en venta.
Yo y mis colegas, estrellas fugaces
en una batalla perdida,
anfitriones nefastos
con la cara cortada,
implorando que nos compren.