lunes, 29 de noviembre de 2010

Primera línea

Su corazón plagado de ángulos no le permite encajar con nada.
Su mente no ayuda. Más aún, baila dentro de su cráneo.
Recoge huraño los alaridos de entre los arbustos.
Con ellos trata de limar las esquinas de ese músculo.

El hombre que quería ser como él

Había un hombre que quería ser como él. Eso le habían dicho.
Y él lo había creído, por supuesto.
Pero no lo encontraba, a pesar de buscarlo con ahínco.

Frente a escaleras oscuras. Ahí era donde se detenía con más frecuencia.
El negro de esos rincones inundaba su mente
y se vertía por sus párpados, manchando las baldosas.

Pisaba con saña y memorizaba las huellas melladas de sus botas.
Eso le ayudaba a razonar.
Había un hombre que quería ser como él.
Preguntarle por qué, eso haría cuando lo viera.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Chronical dissatisfaction



Chronical dissatisfaction.
Thievery widow
to an alternate path.

Suburb of hell.
Place I fear
where my veins
tumble to idle.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La crisis

Aún no he logrado asimilar como hemos podido permitir que los hechos se hayan desarrollado de este modo. Me explico, la grotesca avidez y falta de escrúpulos del sistema financiero ha provocado una crisis global sin precedentes. Los políticos, en el clímax de la alarma social, nos prometieron refundar el capitalismo o incluso cambiar el modelo productivo. Y no sólo no lo han hecho -primera mentira por su parte-, sino que han acudido al rescate de los causantes de la crisis, inyectándoles una cantidad de dinero nunca antes imaginada, a un interés nulo o simbólico. Y ya vamos por la segunda mentira, ya que siempre antes todos nos decían que no había dinero para nada (sobretodo para los asuntos que a nosotros nos parecen verdaderamente importantes, como el desarrollo, educación, sanidad, investigación…), y en este caso parece que no les haya costado mucho reunirlo. Siguiendo en esta línea, en un escenario de crisis económica, para vergüenza de todos, el presupuesto militar global para el 2009 aumentó un 6% con respecto a 2008, hasta situarse en 1.531.000 M$, según datos de Naciones Unidas. Pero ahí no acaba todo, puesto que, en lo que parece una broma imposible de tragar, ante la eventual fallida de algunos estados, la banca ha acudido a su rescate prestándoles el dinero que estos le habían regalado, ¡pero con intereses a precio de mercado (esto es, nada más y nada menos, el pelotazo del milenio)! El problema es que la sociedad occidental está demasiado acomodada como para poner en marcha una revolución que termine con estos desmanes del poder político y económico. Y tampoco aquí, por culpa de nuestra ley electoral (con sus listas cerradas, circunscripciones, etc.) usaremos bien nuestra única herramienta de castigo, el voto, ya que la gran mayoría volverá a votar condicionada por “el miedo a que gobierne X” o con objeto de que “su voto sea útil” (mirándolo bien, parece que nuestro voto siempre acaba siendo “inútil”). Las sociedades más inteligentes han comprendido esto último, y por eso en Reykjavik, por ejemplo, el alcalde ahora es un reputado cómico Islandés. Pero no, el cambio en la mayor parte del mundo occidental parece sólo plausible en el futuro si ocurre una grandísima catástrofe, que con un poco de suerte para todos vendrá en la forma de los efectos derivados del cambio climático, si el petróleo no se acaba antes.

http://www.youtube.com/watch?v=XkUaV9GZDuk&feature=related

lunes, 15 de noviembre de 2010

el viaje de la plancha

La plancha de Pedro hace tiempo que desea huir, está cansada de ver siempre las mismas camisas. Al menos dos cosas la retienen: la primera es la escasa longitud de su cordón umbilical; la segunda, el volumen de su depósito tan pequeño, en el que cabe muy poca agua, y la inquietante incertidumbre al respecto de si puede proseguir su camino y sobrevivir sin uno ni la otra.

Afligida, desde su prisión figurada, observa el horizonte. No puede apartar de su cabeza la visión de los cadáveres de sus amigos peine y secador, que cree que perecieron en sus respectivos intentos de fuga, tiempo atrás, pues no volvió a recibir noticias suyas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Vinilo negro

Funde lentamente con su secador
un monolito de vinilo negro.

Con las manos presiona fuerte para darle forma
y retira el vinilo sobrante.

Primero labra su cara y sus extremidades.
Luego el resto del cuerpo.

Labra una réplica de sí mismo en negativo.
Un molde en el que poder encajar.

Niebla fina

Niebla fina empapada de luz y tensión.
Boca abierta y grieta en la comisura.
Sabores de una vieja ocasión.
Y todo vuelve a comenzar.

El lugar geométrico

La trayectoria de su existencia es el lugar geométrico
de los puntos más alejados de problemas y preocupaciones.

Por estandarte el hedonismo, siente el vértigo lento
de los lugares engullidos por el abismo del olvido,
de corazones no probados y silencio cegador.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Punteas las cuerdas

El chico humano, que cabalga los días
igual que puntea cuerdas con púa blanda.
Su sombra estéril, que sin embargo deja rastro
y arrastra momentos baldíos.

Quién tiene manos y puede contar,
cuántos hay que profieren gritos que no oye nadie.
Quién nos secuestró y no nos deja ser nosotros.
De todo, veo el vivo rapaz que hace monopolio
pero ni aun así encuentro un lugar.

martes, 9 de noviembre de 2010

El museo de las casas

Bienvenido al museo de las casas que otros nunca usan, y que tú, aunque las quieras, nunca podrás poseer.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El esclavo de sus errores - 01

Una semana en la vida del esclavo de sus errores:

Día 01
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 2.839.565 errores de los 3.126.087 que he cometido en la vida.
Abro el grifo. Recuerdo el error número 1.250.727 y el error 1.250.728.
Cometo el error número 3.126.088, y los errores 3.126.089 y 3.126.090.
Mientras como con los compañeros del trabajo, no llego a tiempo para ahogar un grito que emerge al recordar el error número 2.129.091. Un amigo me pregunta que qué me pasa. Le digo que nada, sólo que pienso en voz alta.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 741.993 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.

Día 02
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 3.599 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.
Golpeo el armario con el puño al recordar el error número 3.126.088.
Recordar el error número 212.556 provoca que cometa el error número 3.126.093.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.091 a 3.126.099.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir, pero el error número 3.126.088 no me deja.

Día 03
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 4 errores de los 3.126.099 que he cometido en la vida. Parece que hoy será un buen día.
Camino por la calle. Recuerdo el error número 7.812 y los errores 1.027 a 1.033.
La charla con un amigo me recuerda lo estúpido que fui al cometer el error número 3.125.912.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.099 a 3.126.128.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Estoy tan cansado que lo logro.

Día 04
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 6 errores de los 3.126.128 que he cometido en la vida. También hoy parece que será un buen día.
Cometo los errores número 3.126.129 a 3.126.154, y, cuando creía que ya no iba a cometer más, caen también los errores 3.126.155 y 3.126.156. Este último me bloquea en medio de una reunión.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 2.931.337 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida, y encima no consigo exorcizar de mi cabeza una odiosa melodía de reggaeton que alguien tarareó a mediodía. No puedo dormir.
Al final resultó ser un día de mierda.

Día 05
Me despierto por la mañana. Estoy muy cansado. La melodía retoma su paso desde la nota en que se quedó la noche anterior.
Mi cabeza repasa 516.750 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida.
Sin percatarme, gruño de forma audible en el metro al recordar el error 1.089.411. La mujer a mi lado me mira.
Ya al anochecer, me molesta darme cuenta que he logrado vivir 8 horas sin pensar en ningún error, porque ello supone recordar uno inmediatamente, y que esas horas no sean más.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.157 a 3.126.179.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir. Esta vez tampoco pienso en ningún error.

Día 06 y Día 07
Busco la manera de no pensar en errores.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Qué es lo quieren los que esperan?

¿Qué es lo quieren los que esperan?
El movimiento hace temblar al mundo,
y el grito de un hombre libre
hace añicos todos los dogmas.

¿Qué creen los demás que mendigan
nuestras miradas perdidas?
Porque tengo esa odiosa sensación
que he logrado llegar
sólo para esperar eternamente.

De palabras en soledad


De palabras en soledad.
Te diré quién las liberó.
De palabras hasta la saciedad.
Te diré quién las ultrajó.

De bravatas insustanciales
en que serenas se cierran
por temor a tus huestes sin rostros.

Con ímpetu venido a menos,
y mascullo cuánto echo a faltar
mis decrépitos sentidos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Congelado frente al espejo

Rostro pálido. Iris sin mácula. Costillas inquietas.
Congelado frente al espejo escarba en su interior.
Esquiva su propia mirada.
No le importa no encontrar nada.
Es más, siente alivio.

El anti-café

Con la mano izquierda envuelve la taza intentando absorber todo el calor.
Con la derecha maneja una cuchara y revuelve el café como si dispusiera de la eternidad para ello.

Piensa que, demasiado a menudo, es mejor no disponer de tiempo para detenerse a pensar.

Música - 01

Lluvia de una melodía que invoca recuerdos de tonos graves.
Música de garras afiladas, que clava, hunde y ancla en su piel.
Notas compuestas por amigos sobre muebles viejos,
esas eternas tardes de sábado en que destripan sus mentiras.

jueves, 4 de noviembre de 2010

el hombre cuya cabeza se hunde

Ese fraude parlante camina tras su sombra gris.
A cada paso que da, su cabeza pesada se hunde un poco más en su farsa de cuerpo.
Amasijo de goma reblandecida.
Su boca se inunda y sus quejas se ahogan en él.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Índigo y verde


Vista posada en la pared índigo y verde.
El aliento resinoso del muchacho en su oreja.
Una mano que no se atreve a apoyar con firmeza en su espalda,
pero que detiene el fino vestido de lino,
alejándose de su piel empujado por el bello erizado.

Una vibración se ha instalado en los labios de ambos, y sus pasos son torpes.

En las fuentes de Ecbatana

Amó vacío, por obligación o aburrimiento.
Fuente que nutre al viento de olvido.

El hombre de piedra se desmorona.

Con los bravos brazos desnudos,
rebusca entre las gravas tras de sí
indicios del camino recorrido.

martes, 2 de noviembre de 2010

Lebanon


Siseo destilado de aquellos cedros.
Árboles viejos que estaban en un lugar que un día fue una isla.
Isla que el tiempo y el hombre, el viento y la tierra unieron al continente.

Sus cimientos espesos se hunden y se ahogan.
Puente de almas que no une sino acalla.

Busca el color verde

Busca el color verde.
Por eso aprieta fuerte los dedos contra su piel y luego los desliza.