sábado, 14 de febrero de 2015

un extraño que despierta

Despierto en un lugar oscuro, que no es el mío habitual.
Uno que despierta en un lugar extraño.
Desorientado, sigo con los ojos los caminos poligonales
de las rendijas de luz en las contraventanas.
Intento hacerme una composición del lugar:
busco algún detalle familiar en las siluetas de los muebles y otras sombras.
Me cuesta. Noto la inercia de mis pensamientos,
que se resisten a ponerse en movimiento.
Un extraño que despierta en un lugar.


en la habitación

Dos manos poderosas me agarran de la nuca y me oprimen contra el colchón. La cama no puede tener brazos, y no puede haber nadie más en la habitación, pero la presión es demasiado real.

A continuación tengo sueños como chispazos, infinitamente cortos, pero en los que suceden muchas cosas. Veo gente que se acerca desde la lejanía como si estuvieran encadenados en una película en fast motion. Las risas macabras les preceden, y llegan a mis oídos en forma de oleadas de intensidad creciente. Sus movimientos se ralentizan conforme se aproximan, pero sigo sin poder moverme, sujetado por las manos. Las hileras blancas de dientes no se detienen del todo, y crecen hasta colisionar con mi cara.


guerrilla

Los domingos, sobre un pez globo tuerto.
De nuevo arrugado, reseco,
y a la vez empapado de alcohol,
como la menta en mi mojito de terraza cutre,
regentada por oportunistas incompetentes.

En mi interior una guerrilla
lucha por librarse de mí.
Puedo oír el silbido de los proyectiles
y sentir como se incrustan en mi córtex.

Nos veo con 50 años sentados en un banco
(¿o es otro con el que estás?).
Bueno, lo que quiero decir
es que la escena me enternece tanto
que quiero llamarte para follar.



tiro de mi memoria

Por las mañanas, como un Sócrates con resaca,
sólo sé que no recuerdo nada.
Jamás despertar fue tal aventura,
me digo, parodia de mi mismo:
¿dónde?
¿cuándo?
¿con quién?
¿con qué ropa?
¿con qué heridas?
Tiro de mi memoria pero ella tira con más fuerza.
Y dudo aún si esto me agrada o me asusta.


no sólo lo dejaste a él

No sólo lo dejaste a él,
cuando tu cabellera
desafió a Céfiro.
Me dejaste a mí también.

Los motivos siempre
fueron lo de menos.
Ese era nuestro incendio,
las lenguas que recorrieron
con insidia nuestros cuerpos,
mi piel que te llevaste
bajo las uñas,
las lágrimas tras tus huellas.


sigo rumbo a ese lado

De joven camino hay parte,
y sigo rumbo a ese lado.
Arte haces de todo, virgo,
que, con tus ensoñaciones,
roto me tienes y sin estandarte.

Escarbo y te robo en bajo.
Busco esos besos velados,
para que existamos de nuevo,
tiranos de los que trajeron consigo
la historia no escrita de nuestra traición.


el último trago

No quería haber tomado el último trago sin saber que era el último.
Quería tomar el último trago siendo consciente de que iba a ser el último.
Quería escenificar el fin de ese hábito.
Se trataba de recrearse en tal acto de clausura
para poder ubicarlo mejor en el espacio y en el tiempo.
Se trataba de asegurar que ninguno de los rincones de mi mente
alegase no haber estado presente.
Y por eso tomé uno más, y provoqué su enfado.
No juzgo al vicio, el vicio me juzga a mí.



sus ideas se cuecen a fuego lento

Sus ideas se cuecen a fuego lento mientras ignora a los mendigos y sus carros.
El humo que emana de sus cabellos se mezcla con la polución y las sirenas.
Atraviesa las calles como un rompehielos en dirección a aquel pequeño bar en el que han quedado.
Por el camino se detiene en seco enfrente de otro. Observa a algunas parejas en su interior a través del cristal. A nadie parece importarle. Aunque algunas personas clavan su mirada en ella esporádicamente, está segura que en realidad observan su reflejo en ese espejo improvisado que es la ventana con la noche a sus espaldas.
Baja la vista al suelo y vuelve sobre sus pasos. Hoy tampoco hablará con él.



fantasía y fiera de tu rostro

Fantasía y fiera de tu rostro.
Tortura sin mácula de un ideal de belleza.
Parásito de mi emoción.
Mendigas la primera de tus gracias,
mi hermana que de nuestra pasión vives falta.
Lloro. ¿Qué crees? Desconoces qué recuerdo de ese amor.


el esclavo de sus errores – 01

Una semana en la vida del esclavo de sus errores.

Día 01
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 2.839.565 errores de los 3.126.087 que he cometido en la vida.
Abro el grifo. Recuerdo el error número 1.250.727 y el error 1.250.728.
Cometo el error número 3.126.088, y los errores 3.126.089 y 3.126.090.
Mientras como con los compañeros del trabajo, no llego a tiempo para ahogar un grito que emerge al recordar el error número 2.129.091. Un amigo me pregunta que qué me pasa. Le digo que nada, sólo que pienso en voz alta.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 741.993 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.

Día 02
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 3.599 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.
Golpeo el armario con el puño al recordar el error número 3.126.088.
Recordar el error número 212.556 provoca que cometa el error número 3.126.093.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.091 a 3.126.099.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir, pero el error número 3.126.088 no me deja.

Día 03
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 4 errores de los 3.126.099 que he cometido en la vida. Parece que hoy será un buen día.
Camino por la calle. Recuerdo el error número 7.812 y los errores 1.027 a 1.033.
La charla con un amigo me recuerda lo estúpido que fui al cometer el error número 3.125.912.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.099 a 3.126.128.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Estoy tan cansado que lo logro.

Día 04
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 6 errores de los 3.126.128 que he cometido en la vida. También hoy parece que será un buen día.
Cometo los errores número 3.126.129 a 3.126.154, y, cuando creía que ya no iba a cometer más, caen también los errores 3.126.155 y 3.126.156. Este último me bloquea en medio de una reunión.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 2.931.337 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida, y encima no consigo exorcizar de mi cabeza una odiosa melodía de reggaeton que alguien tarareó a mediodía. No puedo dormir.
Al final resultó ser un día de mierda.

Día 05
Me despierto por la mañana. Estoy muy cansado. La melodía retoma su paso desde la nota en que se quedó la noche anterior.
Mi cabeza repasa 516.750 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida.
Sin percatarme, gruño de forma audible en el metro al recordar el error 1.089.411. La mujer a mi lado me mira.
Ya al anochecer, me molesta darme cuenta que he logrado vivir 8 horas sin pensar en ningún error, porque ello supone recordar uno inmediatamente, y que esas horas no sean más.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.157 a 3.126.179.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir. Esta vez tampoco pienso en ningún error.

Descartes today

Descartes, hoy: Compro, luego existo.
Descartes today: I buy, therefore I am.

...cuando debería ser: Creo, luego existo.
...when it should better be: I create, therefore I am.

el hastío del viajero

El viajero no aprende de sus errores,
y, allá donde va, se impone la certeza
que los humanos son todos iguales.
Abrumado por un hastío infinito,
pues no sólo no halla respuestas,
sino que aún le asaltan más preguntas,
el viajero cierra sus párpados cansados
y negocia sobre días venideros.

‘Le voyageur, attentif au monde extérieur, cherche la perfection dans les choses. Celui qui prête attention à sa vie intérieure est comblé dans son être propre. Trouver la satisfaction dans son être propre, c’est l’aboutissement suprême du voyageur. Par contre, chercher la plénitude dans les choses, c’est ne pas atteindre le but suprême du voyage.’

                                                                                              Lie-Tseu, Sur le destin


Aquel insaciable y desenfrenado deseo de saber y conocer que natura puso en todos los hombres…no puede mejor ejecutarse que con la peregrinación y ver de tierras extrañas.

                            Viaje de Turquía (Cristóbal de Villalón o Andrés Laguna)

necesita dejarse engañar

Grúas y torres cizallan mi cielo que llora.
Mente manipuladora, pretende endulzar unas vivencias amargas.
Él lo anticipa, pero necesita dejarse engañar.


the middle age crisis or -better- Julius Caesar's syndrome

The “middle age crisis” is a very boring name for such an interesting phenomenon. They could make us all a favor and help us feel less vulgar and thus better by naming it something like “Julius Caesar's breakdown”, since he may be one of the very first (to the best of my knowledge) documented cases of this syndrome. The legend says the roman leader cried before a monument to Alexander the Great located close to one of the Pillars of Hercules (now Gibraltar, in the South of the Iberian Peninsula), because at that time he was 44 years old and had achieved nothing remarkable in his life yet, while the most famous Macedonian had conquered the world and died at a much younger age (by the way, a completely natural reaction; who in his 40s would not panic after comparing himself to Alexander?).

And this leads me to the second thought I’d like to comment. Often I find myself thinking “what a boring time in history we live in, missing epic so much” or “it would be so cool to live in this or that époque” bla bla bla (see Woody Allen’s movie “Midnight in Paris”, it’s about that). Aside from the fact that it is arguable that you can build your own epic daily (winning and defending your vital space in the NYC metro in the rush hour), of course one tends to forget that it would only be cool (really cool, you know, enough to think that the time trip was worth) to live in this or that époque provided one was rich. Apparently rich people live fine or more than that no matter the time in history, exception is made for those revolutions here and there that we all know, where it is hard to keep your head attached to your thorax or you find yourself in the gulag with your toes frozen and eating mud, but, you know, I recall we term them “exceptions” for a reason.

But seriously, all the previous introductory non-sense to say that sometimes it also makes me sad to feel like there’s nothing left to discover, nothing comparable to Caesar’s or Alexander’s achievements to be the first one at (some may complain and wave before my nose the newspapers talking, for example, about the detection of the Higgs boson or gravitational waves, but I’m thinking more of discovering a new world, and colonization of other planets seems very far ahead in time nowadays). Oh, Alexander, I wish you were here and told us that parking the ass on the sofa and watching TV with a cold beer in one hand is much more exciting than trekking in Persia. But then, from a completely opposite perspective, we might be living one of the most important centuries in human history, since, like in the XXth Century, the humanity (some more than others) is again playing naïvely with the fate of the Earth and the world as we now it. If in the previous century the nuclear war was the danger never equaled before, now it is the climate change, ignored by the celebrated crazy capitalism, enslaving people, and simultaneously exhausting the Earth’s resources and polluting at an amazing rate. A great philosopher (Spiderman’s uncle, Ben) once said “With great power comes great responsibility”, and that is precisely what applies better than never to humanity in the XXth and XXIst Centuries. We now have the power to destroy the Earth and hell we’re good at destroying things, but this time there is no other place to go to and there are no second chances.

kayaking in Indian Arm, Vancouver

In the excessive label one could read ‘FOR SALE’ in capital letters the size of an adult pigmy. Pascal paddles to get closer to the villa, and yells to a hump sticking out over the railing of a balcony:

- How much? –with his peculiar Breton accent.

The multimillionaire stands up and says:

- 1.7 million dollars –holding a watering can and a tiny plastic Christmas tree– This included.


(credit: image from http://fieldandforest.co/adventures/indianarm) 

por qué tú mueres y yo vivo

Qué fue de los niños del parque,
del barro y las trincheras,
la noche y el hielo,
mis años y los tuyos.

Qué fue de los cigarros robados
al alba, de las fotografías ajadas
y la pianola, la botella
de Osborne y el sucio almanaque.

Por qué, si ya no está,
recuerdo a mi abuelo,
y en mi mente algo chirría
y sé que no es la misma persona.

Por qué tú mueres y yo vivo,
y el circo sigue, nuestros huesos
arrojados a la caldera.


vinilo negro

Funde lentamente con su secador
un monolito de vinilo negro.
Con las manos presiona fuerte
para darle forma y retira el vinilo sobrante.
Primero labra su cara y sus extremidades,
luego el resto del cuerpo.
Labra una réplica de sí mismo en negativo.
Un molde en el que poder encajar.



(pido disculpas por la mala calidad de la imagen, pero es una foto de un cuadro hecha con mi zapatófono, no una hoja escaneada como los dibujos que suelo colgar)

algunas notas sobre ecología

Es fundamental mejorar la calidad (fiabilidad, frecuencia de paso, etc.) y reducir el precio del transporte público (no incrementarlo como se hace cada año), e implementar más medidas para reducir el volumen de circulación de vehículos privados en los centros urbanos (medidas valientes, aunque sean impopulares ¿tal vez imponer peajes como en Londres, UK, con los que financiar las rebajas del precio del transporte público?). Se debe fomentar nuevos patrones de conducta más ecológicos en lo referente a desplazamientos (más teletrabajo, más reducción de las emisiones contaminantes), con lo que se podrían lograr ciudades con una calidad de vida significativamente mayor: ciudades menos congestionadas por el tráfico, con menores volúmenes de ruido y contaminación, mejor conciliación laboral-familiar, etc. (recientemente la OMS superó por fin el tabú y se atrevió a publicar un informe en el que se concluye que la polución es la causa de tantas muertes como el tan denostado tabaco).

Si no comprendemos por las buenas que la energía y agua son bienes preciosos y no moderamos su consumo, otra opción impopular que habría que considerar es incrementar los impuestos sobre ambos, es decir, aumentar su precio, que no los beneficios de las eléctricas [cómo se nota que este viejo texto fue escrito antes de la crisis: lo último que le falta a la gente ahora es que suba más todavía la factura de la luz y agudizar la pobreza energética; pero lo que vengo a decir es que no debería haber término fijo –o apenas un término fijo muy pequeño, que es el que han estado subiendo de forma inhumana los últimos años para clavárnosla igualmente y compensar el descenso acusado de ingresos por descenso del consumo por falta de dinero de la gente–, y lo que sí debería subir mucho progresivamente es el término variable, asociado a la cantidad de energía que uno consume]. El agua nos parece un bien infinito y disponible a precio irrisorio. Y la energía que empleamos tiene un coste ecológico significante del que apenas ahora empezamos a darnos cuenta. Se necesitan importantes progresos en energías renovables. La energía que nos llega del Sol es limitada, y también la superficie terrestre disponible para la instalación de paneles solares y parques eólicos, así que estas tecnologías tienen hoy por hoy unos límites claramente definidos. 

Algunas soluciones que se plantean para sustituir los combustibles fósiles no son la panacea. Por ejemplo, un vehículo eléctrico no produce emisiones contaminantes de forma directa, pero sí se producen dichas emisiones para generar la energía que lo mueve. Es decir, puede ser perfectamente posible que un coche eléctrico movido por electricidad que se ha generado en una central térmica (donde se produce electricidad mediante la quema de carbón) esté causando en realidad más emisiones nocivas que un vehículo de gasolina convencional equivalente. Además, si todos sustituyésemos de golpe nuestros vehículos de gasolina por otros eléctricos, es posible que la actual red eléctrica no dé abasto, ni tampoco tendríamos capacidad de producir suficiente energía eléctrica. Y se debe intentar amortizar más los recursos y energía invertidos en los coches que ya están en funcionamiento (un estudio hace 5 años afirmaba que sólo se debía cambiar un coche por uno más ecológico al cabo de 20 años de usar el primero, porque en caso contrario no se conseguía contrarrestar con el menor consumo del nuevo coche todas las emisiones asociadas a su fabricación y puesta en circulación cuando en realidad podríamos haber seguido usando el anterior).

Como dijo un experto (Steven Rogak) como conclusión a una conferencia, se pueden introducir leves mejoras con el uso del biodiesel, vehículos a gas o eléctricos (esto sí, vigilando muy bien cómo se produce la energía con la que cargamos la batería), etc., pero la verdadera revolución y lo único que de verdad puede reducir dramáticamente las emisiones es el cambio de nuestros patrones de vida (compartir el coche y llenarlo para ir al trabajo, en lugar de cada uno en el suyo, más teletrabajo, etc.). En definitiva, es imprescindible cambiar nuestro modelo de sociedad, nuestros patrones y conductas de vida y de consumo.