jueves, 23 de diciembre de 2010

Manos que reparten rabia

Baraja de plumas blancas y raídas.
Manos que reparten rabia de personas incompletas,
cuyos sueños jadean fatigados.
Fe de cubiertas débiles, fe de bolsillo.

Suplica caricias

Barnizado de cólera, grita y corre las escaleras hacia un charco de olvido.
Recuerda que ya no está flanqueado por esas vendas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

el bastardo y su vástago

El bastardo y su vástago de acero otean el páramo que se extiende enfrente. El tiempo se ralentiza como si su vida fuera parte de un film de Wong Kar Wai.

Las palabras ya no brotan con tanta facilidad de la boca del segundo. Ellas y los instantes se frenan, se amontonan, se entremezclan y ya no se pueden despegar.

Al fondo, aquel manto de una variedad irreconocible de gramíneas se mece. Dibujan el perfil de un Sol cansado y al que no animan con sus cosquillas.

"Así que... aquí es donde termina el camino".


Sombras en la espalda de un desconocido

Un observador de cerebro entumecido cuenta las sombras tintineantes de hojas que escalan la espalda de un desconocido.

Comprueba como el hastío de sus neuronas mustias entra en resonancia con el ruido del aire acondicionado.

El sueño chirría en sus ojos.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Maldito eres, pues

"Maldito eres, pues", me dijo un cartero,
a quien yo más escucho,
dueño de mi sobre sin sello.
Y sigue, "llévate tu brebaje unívoco,
hiena sarnosa.
Así soliviantes a mis entrañas."
Mas soez le recuerdo que,
"cabalistas fuimos sin sínodo,
triste y umbrío cabrón,
trileros de artimañas crueles,
y siempre escasos de enseres.
Pero nunca sólo uno, sino dos."

jueves, 9 de diciembre de 2010

Año 2029

Bajo la tenue luz de los neones del club SOMA, un señor espera con ese aire desorientado de quien no se siente muy cómodo. Una chica sensiblemente más joven que él se le acerca con dos copas. El hombre toma la suya y echa un sorbo largo.
- No creo que nunca me acostumbre al sabor a maíz de estos vasos... ¿Sabes? Antes el maíz nos lo comíamos...
- Sí, ya sé, y también lo envolvíais todo con plástico... Ya he oído mil veces esas historias, papá.- dice la chica impaciente mientras escanea todo a su alrededor.
- Cuánta mierda hicimos a este planeta... - suspira el hombre, subyugado por instantes por el hielo hundido en el ron.
- Sí, sí, a muchos se os debería caer la cara de vergüenza.
Cambiando de tema. - Al SOMA venía mucho con tu madre, cuando éramos jóvenes. Pero joder, entonces la música era mejor, y había más variedad. Aquí podías oír buen drum'n bass un día, y un electro cojonudo otro. Pero ahora todos sois iguales. Sólo os gusta esa mierda del ragga-dengue que ponen en todas partes, y que...
- Papá - le interrumpe la chica -, no arruines la noche otra vez. Por si no lo sabías, no eres el primero. Han encontrado gravados en vasijas Babilonias, de hace unos 4000 años, en los que ya alguien se quejaba de la juventud. Apuesto a que tu padre también echaba pestes de tu generación.
El hombre advierte que su hija ya lleva un buen rato observando a un grupo de chicos, que le devuelven las miradas de tanto en tanto.
- Tienes razón, no soy muy original, pero quejarse de vosotros es una tentación difícil de resistir, ja ja.- y añade - De todos modos, muchas cosas han cambiado... – dice mirando a esos chicos - Anda, vete a por ellos, no tienen mala pinta.
- ¿No te importa que te deje sólo?
- No, anda, vete. No te preocupes. - la chica se da media vuelta, y antes de que se pueda alejar, él la agarra del hombro - Oye, vete, pero no te lleves el porro.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La historia de los Eurotron 2000

¿Qué se supone que tiene que hacer uno a los 14 años cuando, ya bajo la puerta presto a partir, su madre le regala apresuradamente una caja de condones Eurotron 2000, simplemente porque está alarmada al ver que su hijo se va de fiesta a una lejana casa en la que se quedará a dormir? ¿Decirle que podría haber sido menos cutre y haber comprado unos que no fuesen de marca blanca? Ante la duda, y rápido para evitar oír brotar de sus labios algún comentario del tipo ‘hijo, deberías usar protección’, los tomo sin reparar en su tamaño, sabor o textura.

Lo que ni ella ni yo sospechábamos es que, para mi desgracia, esos pobres preservativos iban a caducar sin llegar a ver cómo era el mundo fuera de su hortera caja plateada.

Algunos años más tarde, en el marco alocado de una fiesta en mi casa, un amigo bebido se apiadaría de ellos, y los robaría, sin reparar en su tamaño, sabor, textura o fecha de caducidad. Me imagino que, con la lógica arrogante de la embriaguez, juzgó, sin embargo acertadamente, que yo aún podría tardar en usarlos.

Y la historia se acaba aquí, puesto que no sé qué sucedió con ellos después. Sólo diré que varias veces deseé algún mal para escarmiento del ladrón, y que el hecho de desconocer las implicaciones de la caducidad para ese tipo de anticonceptivos es un valor añadido, ya que permite a uno imaginar un amplio abanico de situaciones, a cada cual más cómica o escabrosa. Y es que ¿hay alguien que sepa que pasa al usar un condón caducado? ¿Se autodestruye implosionando en una bonita nube de confetti? ¿Solidifica con forma de palmera? ¿O es que se rompe y, en un efecto boomerang, potencia la capacidad preñatoria de los espermatozoides del desafortunado que lo viste?

sábado, 4 de diciembre de 2010

Martes. Medianoche

Martes. Medianoche.
El paisaje urbano ya se ha metamorfoseado y exhibe esa paz desconcertante.
A ratos se cruza con extraños que saborean a ella y la soledad.
Pasean sin perturbarlas, como alguien que camina sobre las aguas.
Nota que su presencia les incomoda. Lo delata el brillo de sus ojos.

historias del parque – 3 – Nolotil y Amoxicilina

Nolotil y Amoxicilina viajan deprisa en su riego sanguíneo,
menos espeso, y tanto más ágil, tras una madrugada de whiskies.
Juntos planean un futuro mejor, y consultan las diversas
opciones con los órganos que van visitando.


viernes, 3 de diciembre de 2010