jueves, 23 de diciembre de 2010

Manos que reparten rabia

Baraja de plumas blancas y raídas.
Manos que reparten rabia de personas incompletas,
cuyos sueños jadean fatigados.
Fe de cubiertas débiles, fe de bolsillo.

Suplica caricias

Barnizado de cólera, grita y corre las escaleras hacia un charco de olvido.
Recuerda que ya no está flanqueado por esas vendas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

el bastardo y su vástago

El bastardo y su vástago de acero otean el páramo que se extiende enfrente. El tiempo se ralentiza como si su vida fuera parte de un film de Wong Kar Wai.

Las palabras ya no brotan con tanta facilidad de la boca del segundo. Ellas y los instantes se frenan, se amontonan, se entremezclan y ya no se pueden despegar.

Al fondo, aquel manto de una variedad irreconocible de gramíneas se mece. Dibujan el perfil de un Sol cansado y al que no animan con sus cosquillas.

"Así que... aquí es donde termina el camino".


Sombras en la espalda de un desconocido

Un observador de cerebro entumecido cuenta las sombras tintineantes de hojas que escalan la espalda de un desconocido.

Comprueba como el hastío de sus neuronas mustias entra en resonancia con el ruido del aire acondicionado.

El sueño chirría en sus ojos.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Maldito eres, pues

"Maldito eres, pues", me dijo un cartero,
a quien yo más escucho,
dueño de mi sobre sin sello.
Y sigue, "llévate tu brebaje unívoco,
hiena sarnosa.
Así soliviantes a mis entrañas."
Mas soez le recuerdo que,
"cabalistas fuimos sin sínodo,
triste y umbrío cabrón,
trileros de artimañas crueles,
y siempre escasos de enseres.
Pero nunca sólo uno, sino dos."

jueves, 9 de diciembre de 2010

Año 2029

Bajo la tenue luz de los neones del club SOMA, un señor espera con ese aire desorientado de quien no se siente muy cómodo. Una chica sensiblemente más joven que él se le acerca con dos copas. El hombre toma la suya y echa un sorbo largo.
- No creo que nunca me acostumbre al sabor a maíz de estos vasos... ¿Sabes? Antes el maíz nos lo comíamos...
- Sí, ya sé, y también lo envolvíais todo con plástico... Ya he oído mil veces esas historias, papá.- dice la chica impaciente mientras escanea todo a su alrededor.
- Cuánta mierda hicimos a este planeta... - suspira el hombre, subyugado por instantes por el hielo hundido en el ron.
- Sí, sí, a muchos se os debería caer la cara de vergüenza.
Cambiando de tema. - Al SOMA venía mucho con tu madre, cuando éramos jóvenes. Pero joder, entonces la música era mejor, y había más variedad. Aquí podías oír buen drum'n bass un día, y un electro cojonudo otro. Pero ahora todos sois iguales. Sólo os gusta esa mierda del ragga-dengue que ponen en todas partes, y que...
- Papá - le interrumpe la chica -, no arruines la noche otra vez. Por si no lo sabías, no eres el primero. Han encontrado gravados en vasijas Babilonias, de hace unos 4000 años, en los que ya alguien se quejaba de la juventud. Apuesto a que tu padre también echaba pestes de tu generación.
El hombre advierte que su hija ya lleva un buen rato observando a un grupo de chicos, que le devuelven las miradas de tanto en tanto.
- Tienes razón, no soy muy original, pero quejarse de vosotros es una tentación difícil de resistir, ja ja.- y añade - De todos modos, muchas cosas han cambiado... – dice mirando a esos chicos - Anda, vete a por ellos, no tienen mala pinta.
- ¿No te importa que te deje sólo?
- No, anda, vete. No te preocupes. - la chica se da media vuelta, y antes de que se pueda alejar, él la agarra del hombro - Oye, vete, pero no te lleves el porro.

domingo, 5 de diciembre de 2010

La historia de los Eurotron 2000

¿Qué se supone que tiene que hacer uno a los 14 años cuando, ya bajo la puerta presto a partir, su madre le regala apresuradamente una caja de condones Eurotron 2000, simplemente porque está alarmada al ver que su hijo se va de fiesta a una lejana casa en la que se quedará a dormir? ¿Decirle que podría haber sido menos cutre y haber comprado unos que no fuesen de marca blanca? Ante la duda, y rápido para evitar oír brotar de sus labios algún comentario del tipo ‘hijo, deberías usar protección’, los tomo sin reparar en su tamaño, sabor o textura.

Lo que ni ella ni yo sospechábamos es que, para mi desgracia, esos pobres preservativos iban a caducar sin llegar a ver cómo era el mundo fuera de su hortera caja plateada.

Algunos años más tarde, en el marco alocado de una fiesta en mi casa, un amigo bebido se apiadaría de ellos, y los robaría, sin reparar en su tamaño, sabor, textura o fecha de caducidad. Me imagino que, con la lógica arrogante de la embriaguez, juzgó, sin embargo acertadamente, que yo aún podría tardar en usarlos.

Y la historia se acaba aquí, puesto que no sé qué sucedió con ellos después. Sólo diré que varias veces deseé algún mal para escarmiento del ladrón, y que el hecho de desconocer las implicaciones de la caducidad para ese tipo de anticonceptivos es un valor añadido, ya que permite a uno imaginar un amplio abanico de situaciones, a cada cual más cómica o escabrosa. Y es que ¿hay alguien que sepa que pasa al usar un condón caducado? ¿Se autodestruye implosionando en una bonita nube de confetti? ¿Solidifica con forma de palmera? ¿O es que se rompe y, en un efecto boomerang, potencia la capacidad preñatoria de los espermatozoides del desafortunado que lo viste?

sábado, 4 de diciembre de 2010

Martes. Medianoche

Martes. Medianoche.
El paisaje urbano ya se ha metamorfoseado y exhibe esa paz desconcertante.
A ratos se cruza con extraños que saborean a ella y la soledad.
Pasean sin perturbarlas, como alguien que camina sobre las aguas.
Nota que su presencia les incomoda. Lo delata el brillo de sus ojos.

historias del parque – 3 – Nolotil y Amoxicilina

Nolotil y Amoxicilina viajan deprisa en su riego sanguíneo,
menos espeso, y tanto más ágil, tras una madrugada de whiskies.
Juntos planean un futuro mejor, y consultan las diversas
opciones con los órganos que van visitando.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Alma de Uranio

Alma de Uranio.
Enraizado en un peñón imbatible, desgarra el aire que le empuja.
Teme más al precipicio y la soledad.

Paloma

Afortunadamente, me quedé a medias entre no pretenderlo, y pretenderlo y no hacerlo.

Me como mi pierna


Me como mi pierna.
No dejo ni uñas ni tendones.
Sólo manchas rojas.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Primera línea

Su corazón plagado de ángulos no le permite encajar con nada.
Su mente no ayuda. Más aún, baila dentro de su cráneo.
Recoge huraño los alaridos de entre los arbustos.
Con ellos trata de limar las esquinas de ese músculo.

El hombre que quería ser como él

Había un hombre que quería ser como él. Eso le habían dicho.
Y él lo había creído, por supuesto.
Pero no lo encontraba, a pesar de buscarlo con ahínco.

Frente a escaleras oscuras. Ahí era donde se detenía con más frecuencia.
El negro de esos rincones inundaba su mente
y se vertía por sus párpados, manchando las baldosas.

Pisaba con saña y memorizaba las huellas melladas de sus botas.
Eso le ayudaba a razonar.
Había un hombre que quería ser como él.
Preguntarle por qué, eso haría cuando lo viera.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Chronical dissatisfaction



Chronical dissatisfaction.
Thievery widow
to an alternate path.

Suburb of hell.
Place I fear
where my veins
tumble to idle.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La crisis

Aún no he logrado asimilar como hemos podido permitir que los hechos se hayan desarrollado de este modo. Me explico, la grotesca avidez y falta de escrúpulos del sistema financiero ha provocado una crisis global sin precedentes. Los políticos, en el clímax de la alarma social, nos prometieron refundar el capitalismo o incluso cambiar el modelo productivo. Y no sólo no lo han hecho -primera mentira por su parte-, sino que han acudido al rescate de los causantes de la crisis, inyectándoles una cantidad de dinero nunca antes imaginada, a un interés nulo o simbólico. Y ya vamos por la segunda mentira, ya que siempre antes todos nos decían que no había dinero para nada (sobretodo para los asuntos que a nosotros nos parecen verdaderamente importantes, como el desarrollo, educación, sanidad, investigación…), y en este caso parece que no les haya costado mucho reunirlo. Siguiendo en esta línea, en un escenario de crisis económica, para vergüenza de todos, el presupuesto militar global para el 2009 aumentó un 6% con respecto a 2008, hasta situarse en 1.531.000 M$, según datos de Naciones Unidas. Pero ahí no acaba todo, puesto que, en lo que parece una broma imposible de tragar, ante la eventual fallida de algunos estados, la banca ha acudido a su rescate prestándoles el dinero que estos le habían regalado, ¡pero con intereses a precio de mercado (esto es, nada más y nada menos, el pelotazo del milenio)! El problema es que la sociedad occidental está demasiado acomodada como para poner en marcha una revolución que termine con estos desmanes del poder político y económico. Y tampoco aquí, por culpa de nuestra ley electoral (con sus listas cerradas, circunscripciones, etc.) usaremos bien nuestra única herramienta de castigo, el voto, ya que la gran mayoría volverá a votar condicionada por “el miedo a que gobierne X” o con objeto de que “su voto sea útil” (mirándolo bien, parece que nuestro voto siempre acaba siendo “inútil”). Las sociedades más inteligentes han comprendido esto último, y por eso en Reykjavik, por ejemplo, el alcalde ahora es un reputado cómico Islandés. Pero no, el cambio en la mayor parte del mundo occidental parece sólo plausible en el futuro si ocurre una grandísima catástrofe, que con un poco de suerte para todos vendrá en la forma de los efectos derivados del cambio climático, si el petróleo no se acaba antes.

http://www.youtube.com/watch?v=XkUaV9GZDuk&feature=related

lunes, 15 de noviembre de 2010

el viaje de la plancha

La plancha de Pedro hace tiempo que desea huir, está cansada de ver siempre las mismas camisas. Al menos dos cosas la retienen: la primera es la escasa longitud de su cordón umbilical; la segunda, el volumen de su depósito tan pequeño, en el que cabe muy poca agua, y la inquietante incertidumbre al respecto de si puede proseguir su camino y sobrevivir sin uno ni la otra.

Afligida, desde su prisión figurada, observa el horizonte. No puede apartar de su cabeza la visión de los cadáveres de sus amigos peine y secador, que cree que perecieron en sus respectivos intentos de fuga, tiempo atrás, pues no volvió a recibir noticias suyas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Vinilo negro

Funde lentamente con su secador
un monolito de vinilo negro.

Con las manos presiona fuerte para darle forma
y retira el vinilo sobrante.

Primero labra su cara y sus extremidades.
Luego el resto del cuerpo.

Labra una réplica de sí mismo en negativo.
Un molde en el que poder encajar.

Niebla fina

Niebla fina empapada de luz y tensión.
Boca abierta y grieta en la comisura.
Sabores de una vieja ocasión.
Y todo vuelve a comenzar.

El lugar geométrico

La trayectoria de su existencia es el lugar geométrico
de los puntos más alejados de problemas y preocupaciones.

Por estandarte el hedonismo, siente el vértigo lento
de los lugares engullidos por el abismo del olvido,
de corazones no probados y silencio cegador.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Punteas las cuerdas

El chico humano, que cabalga los días
igual que puntea cuerdas con púa blanda.
Su sombra estéril, que sin embargo deja rastro
y arrastra momentos baldíos.

Quién tiene manos y puede contar,
cuántos hay que profieren gritos que no oye nadie.
Quién nos secuestró y no nos deja ser nosotros.
De todo, veo el vivo rapaz que hace monopolio
pero ni aun así encuentro un lugar.

martes, 9 de noviembre de 2010

El museo de las casas

Bienvenido al museo de las casas que otros nunca usan, y que tú, aunque las quieras, nunca podrás poseer.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El esclavo de sus errores - 01

Una semana en la vida del esclavo de sus errores:

Día 01
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 2.839.565 errores de los 3.126.087 que he cometido en la vida.
Abro el grifo. Recuerdo el error número 1.250.727 y el error 1.250.728.
Cometo el error número 3.126.088, y los errores 3.126.089 y 3.126.090.
Mientras como con los compañeros del trabajo, no llego a tiempo para ahogar un grito que emerge al recordar el error número 2.129.091. Un amigo me pregunta que qué me pasa. Le digo que nada, sólo que pienso en voz alta.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 741.993 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.

Día 02
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 3.599 errores de los 3.126.090 que he cometido en la vida.
Golpeo el armario con el puño al recordar el error número 3.126.088.
Recordar el error número 212.556 provoca que cometa el error número 3.126.093.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.091 a 3.126.099.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir, pero el error número 3.126.088 no me deja.

Día 03
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 4 errores de los 3.126.099 que he cometido en la vida. Parece que hoy será un buen día.
Camino por la calle. Recuerdo el error número 7.812 y los errores 1.027 a 1.033.
La charla con un amigo me recuerda lo estúpido que fui al cometer el error número 3.125.912.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.099 a 3.126.128.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Estoy tan cansado que lo logro.

Día 04
Me despierto por la mañana.
Mi cabeza repasa 6 errores de los 3.126.128 que he cometido en la vida. También hoy parece que será un buen día.
Cometo los errores número 3.126.129 a 3.126.154, y, cuando creía que ya no iba a cometer más, caen también los errores 3.126.155 y 3.126.156. Este último me bloquea en medio de una reunión.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir.
Mi cabeza repasa 2.931.337 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida, y encima no consigo exorcizar de mi cabeza una odiosa melodía de reggaeton que alguien tarareó a mediodía. No puedo dormir.
Al final resultó ser un día de mierda.

Día 05
Me despierto por la mañana. Estoy muy cansado. La melodía retoma su paso desde la nota en que se quedó la noche anterior.
Mi cabeza repasa 516.750 errores de los 3.126.156 que he cometido en la vida.
Sin percatarme, gruño de forma audible en el metro al recordar el error 1.089.411. La mujer a mi lado me mira.
Ya al anochecer, me molesta darme cuenta que he logrado vivir 8 horas sin pensar en ningún error, porque ello supone recordar uno inmediatamente, y que esas horas no sean más.
A lo largo del día he cometido los errores número 3.126.157 a 3.126.179.
Me tumbo en la cama. Quiero dormir. Esta vez tampoco pienso en ningún error.

Día 06 y Día 07
Busco la manera de no pensar en errores.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Qué es lo quieren los que esperan?

¿Qué es lo quieren los que esperan?
El movimiento hace temblar al mundo,
y el grito de un hombre libre
hace añicos todos los dogmas.

¿Qué creen los demás que mendigan
nuestras miradas perdidas?
Porque tengo esa odiosa sensación
que he logrado llegar
sólo para esperar eternamente.

De palabras en soledad


De palabras en soledad.
Te diré quién las liberó.
De palabras hasta la saciedad.
Te diré quién las ultrajó.

De bravatas insustanciales
en que serenas se cierran
por temor a tus huestes sin rostros.

Con ímpetu venido a menos,
y mascullo cuánto echo a faltar
mis decrépitos sentidos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Congelado frente al espejo

Rostro pálido. Iris sin mácula. Costillas inquietas.
Congelado frente al espejo escarba en su interior.
Esquiva su propia mirada.
No le importa no encontrar nada.
Es más, siente alivio.

El anti-café

Con la mano izquierda envuelve la taza intentando absorber todo el calor.
Con la derecha maneja una cuchara y revuelve el café como si dispusiera de la eternidad para ello.

Piensa que, demasiado a menudo, es mejor no disponer de tiempo para detenerse a pensar.

Música - 01

Lluvia de una melodía que invoca recuerdos de tonos graves.
Música de garras afiladas, que clava, hunde y ancla en su piel.
Notas compuestas por amigos sobre muebles viejos,
esas eternas tardes de sábado en que destripan sus mentiras.

jueves, 4 de noviembre de 2010

el hombre cuya cabeza se hunde

Ese fraude parlante camina tras su sombra gris.
A cada paso que da, su cabeza pesada se hunde un poco más en su farsa de cuerpo.
Amasijo de goma reblandecida.
Su boca se inunda y sus quejas se ahogan en él.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Índigo y verde


Vista posada en la pared índigo y verde.
El aliento resinoso del muchacho en su oreja.
Una mano que no se atreve a apoyar con firmeza en su espalda,
pero que detiene el fino vestido de lino,
alejándose de su piel empujado por el bello erizado.

Una vibración se ha instalado en los labios de ambos, y sus pasos son torpes.

En las fuentes de Ecbatana

Amó vacío, por obligación o aburrimiento.
Fuente que nutre al viento de olvido.

El hombre de piedra se desmorona.

Con los bravos brazos desnudos,
rebusca entre las gravas tras de sí
indicios del camino recorrido.

martes, 2 de noviembre de 2010

Lebanon


Siseo destilado de aquellos cedros.
Árboles viejos que estaban en un lugar que un día fue una isla.
Isla que el tiempo y el hombre, el viento y la tierra unieron al continente.

Sus cimientos espesos se hunden y se ahogan.
Puente de almas que no une sino acalla.

Busca el color verde

Busca el color verde.
Por eso aprieta fuerte los dedos contra su piel y luego los desliza.

jueves, 28 de octubre de 2010

Adhan


Escucha el canto poli-céfalo del muecín. Le llama…
Embelesa su mente.
Le llama a una nueva estación.
Y él se deja transportar, con los ojos en blanco.

Sus manos van delante.
Sus manos se deforman.
Las sombras de sus imperfecciones danzan en el anverso.
Los nudillos enrojecidos.

Y lo siguiente que ve es su reflejo, que le recuerda
que no saben a dónde van,
que sólo siguen un canto…
Y que dejan todo atrás.
Pero el martilleo de la tabla ensordece su advertencia.

erróneamente

En medio de mi batalla por la comida con uno de los roedores, miro su fachada principal. Ya la he visto a ella y lo que hay en su interior muchas otras veces.

Aparece cristalina e inocente, pero a la vez es imponente, aunque esto último sólo se aprecie de forma sutil. Nada hace presagiar el horror que acecha dentro, templo contemporáneo de las miserias humanas. La realidad es que un ejército de expertos en marketing ha optimizado cada milímetro de ese infierno para gravar a fuego su mensaje en las mentes de los que ahí se aventuran.

A los niños se les mantiene apartados a un lado, distraídos con objetos y actividades estúpidas y adictivas, en consonancia con ese rol de perros parlanchines que la sociedad les ha asignado. Mientras, los adultos, vigilados por fotografías de empleados incompetentes, se relacionan en un entorno más irreal si cabe: mobiliario de formas y colores alegres y cegadores, como el de una oficina diseñada por un pitufo en un viaje de LSD.

Sonrisas de hormigonera. Duendecillos sirviendo batidos.

Todos ellos observan desde el interior, con mirada autocomplaciente a través de los grandes ventanales, como las ratas y mis compañeros y yo nos peleamos por sus desechos. Erróneamente creen que el infierno está ahí fuera.

Aprovechando un despiste de mi adversario, finto y me alejo con uno de sus trozos de pan.
 


miércoles, 27 de octubre de 2010

El último trago


No quería haber tomado el último trago sin saber que era el último.
Quería tomar el último trago siendo consciente de que iba a ser el último.
Quería escenificar el fin de ese hábito.
Se trataba de recrearse en tal acto de clausura para poder ubicarlo mejor en el espacio y en el tiempo.
Se trataba de asegurar que ninguno de los rincones de mi mente alegase no haber estado presente.
Y por eso tomé uno más, y provoqué su enfado.

No juzgo al vicio, el vicio me juzga a mí.

Embriagada por un flaco sueño

Embriagada por un flaco sueño de pesado envoltorio.
De vigas sin caparazón ni techo.
Que tampoco se agarra allá donde ocurren las cosas.

martes, 26 de octubre de 2010

los minutos pobres

Los minutos de este día
discurren grises y próximos.
Bailarines con parsimonia,
cual mazo de cáñamos al viento.

Minutos pobres;
que, a pesar de ser tan míseros sus crímenes,
en realidad, no evadirán prisión

por carecer de buenos abogados,y de un gran botín de billetes ocultos.



María Elena

María Elena se riega cada día
con un nuevo galán bisoño.
Las letras de su nombre son noray
para sus amaneceres entre sábanas rojas.
Y tarda en descubrir su rostro tras el velo tintado.

Rojo saliva


Rojo saliva.
Sangre tizón y sudor en la frente.
Brechas e inmundicia.
Su cuerpo aspira con fuerza.

jueves, 21 de octubre de 2010

Solamente sólo

Solamente sólo.
No orgulloso sino masoquista.
Ni especial ni mejor.
Sino todo lo contrario.

el señor absorto

El señor absorto, a quien los niños no señalan,
reposa finalmente, entre asientos de esmalte blanco y libros viejos.
Ha apilado tantos como polvo se puede respirar en una vida,
y así se sepulta con ellos, el señor absorto, sin amigos ni hijos absortos.


miércoles, 20 de octubre de 2010

de cómo se desvanecen - 2



Castellano:
En la boca entreabierta, donde se encuentran las fronteras
que separan cordura e impiedad, delirio y defunción,
palabras de punta de acero, hilos y pluma
chocan con personas que no quieren levantar el puño del trazado.
Y es así que ellas se desvanecen, con elegante resuello y prisa pausada.

No es sólo de su sonrisa y trato afable
que a poco quedo huérfano,
sino que pierdo la colección infinita
de paisajes y lamentos que sus ojos encierran,
de tristes despedidas y reencuentros.


Català:
A la boca entreoberta, on es troben les fronteres
que separen seny i impietat, deliri i defunció,
paraules de punta d’acer, fils i ploma
que xoquen amb persones que no volen aixecar el puny del traçat.

I és així que elles s’esvaeixen,amb elegant alè i pressa pausada.



la diva de rincones alambrados

Por ser diva de rincones alambrados,
su piel macera y abriga en ella misma.
No cuenta que por sus bostezos
escapan los visos de lo que pudo ser.
 

martes, 19 de octubre de 2010

el piano asincrónico

Besos de una amante marchita
que golpea con los puños el teclado.
Los gemidos asincrónicos del piano
le producen un placer desviado.

Quiere forzar lágrimas a descender las mejillas,
pero éstas vuelven hacia su interior,
asustadas por la luz que se cuela entre los párpados
y confundidas por unas órdenes contradictorias.




lunes, 18 de octubre de 2010

globo negro de helio

En la ciudad de los hombres reprimidos, cada uno pasea su tumor como un globo negro de helio flotando elevado tras de sí. El globo tensa la correa que lo une al cuello de su propietario cuando éste hace movimientos bruscos, como, por ejemplo, para demostrar admiración, o para recoger algo del suelo.


 

fantasía y fiera de tu rostro

Fantasía y fiera de tu rostro.
Tortura sin mácula de un ideal de belleza.
Parásito de mi emoción.
Mendigas la primera de tus gracias,
mi hermana que de nuestra pasión vives falta.
Lloro. ¿Qué crees? Desconoces qué recuerdo de ese amor.


Català:
Fantasia i fera del teu rostre.
Tortura sense màcula d’un ideal de bellesa.
Paràsit de la meva emoció.

Pidoles la primera de les teves gràcies,
ma germana que de la nostra passió vius mancada.
Ploro. Què creus?
Desconeixes què recordo d’aquest amor.




domingo, 17 de octubre de 2010

Digo, todavía eres belleza, sueño y piedra

Digo, todavía eres belleza, sueño y piedra.
Digo, bella, que todavía eres mito translúcido,
por el que veo tu savia pendenciera,
como si fueras vaina con pulso.

Pero arrópame, mercenaria de tez fúnebre,
que arrojas tierra a los ojos de tus guerras.


Català:
Dic, encara ets bellesa, son i pedra.
Dic, bella, que encara ets mite translúcid,
pel què veig la teva saba cerca-raons,
com si fossis beina amb batec.

Però abraça’m, mercenària de pell fúnebre,
que llances terra als ulls de les teves guerres.

sábado, 16 de octubre de 2010

la bella sepulturera

Bella sepulturera de tus ilusiones,
blandes abanicos de tersa reverencia,
de tus fueros haces mecha,
y a sus ojos la cosecha tienes presa.

Pero el tiempo escapa,
es tu turno ya de remontar
esos ríos de saña profundos.

Te aguardan los muertos, bella sepulturera,
esa sonrisa más no engaña.
Sólo esos te perdonan, bella sepulturera,
y tu lengua aún es guadaña.


Català:
Bella enterramorts de les teves il•lusions,
brodes ventalls de perversa reverència,
dels teus furs fas metxa,
i als ulls d’altres la collita tens presa.

Però el temps se t’escapa.
Ja és el torn de remuntar
aquells rius de malícia profunds.

Allà t’esperen els morts, bella,
i aquell somriure més no enganya.
Sols ells et perdonen,
però la teva llengua encara és dalla.


Cuando se agota la pulsión


Cuando se agota la pulsión,
cuentan los ancianos del lugar,
el polvo y los lloros se detienen,
los extraños mudan sus gestos,
y el tozal afila sus sombras.

Cuando se agota la pulsión,
cuentan los ancianos del lugar,
los olivos se arremolinan
frente a los frisos mudos,
y hunden sus raíces secas
en las rocas del tozal.

Es entonces que,
según los ancianos del lugar,
aquél crío con arrestos
siente el crujir quedo
de sus feroces estocadas.


Català:
Quan s’esgota la pulsió,
narren els ancians d’aquell indret,
la pols i els plors s’aturen,
els estranys muden els seus gestos,
i el tossal esmola les seves ombres.

Quan s’esgota la pulsió,
narren els ancians d’aquell indret,
les oliveres s’arremolinen
enfront dels frisos muts,
i enfonsen les seves arrels seques
en les roques del tossal.

És llavors que,
segons els ancians d’aquell indret,
aquell vailet valent
sent el cruixir ofegat
de les seves ferotges ganivetades.

jueves, 14 de octubre de 2010

la habitación de Montreal



Castellano:
Mosaico de un callejón oscuro.
Fragmentos vistos a través de cristal mojado.
Huellas de barro en el hule.

El tenue bramido de la ciudad
ha acabado por llenar su habitación vacía.
Escribe sus preocupaciones en el vaho.
Puede sentir el frío en el exterior.
Araña ese lado de la ventana.
Sigue ahí de pié sin encender la luz.

Neones ardientes sisean para sí
palabras secretas de desaprobación.
Plástico y noche de suelo grumoso
se disputan la atención de esas personas.
Mantienen conversaciones imaginarias, de
tanto en tanto, cuando cruzan sus miradas.
Hijos de piel de oveja, se cubren con capucha.
Su autobús sigue sin llegar.
Tampoco se dicen adiós.




Català:
Mosaic d’un carreró obscur.
Fragments a través de vidre mullat.
Petjades de fang al terra.

El tènue bram de la ciutat omple la seva habitació buida.
Escriu les seves preocupacions amb l’alè.
Pot sentir el fred a l’exterior.
Esgarrapa aquest costat de la finestra.
Segueix allà de peu sense encendre la llum.

Neons ardents xiuxiuegen per a si mateixos
paraules secretes de desaprovació.
Plàstic i nit de sòl grumollós
es disputen l’atenció d’aquelles persones.
Mantenen converses imaginàries, de vegades,
quan creuen les seves mirades.
El seu autobús encara no arriba.
Tampoc es diuen adéu.

miércoles, 13 de octubre de 2010

desig malbaratat

Un espigó, roques, grues i cadenes ferruginoses.
Sal seca sobre la seva pell morena.
Noto el gust als seus llavis.

Desig malbaratat.
Objectiu de mires arrogants.
Llavis que no volen canviar.

Repica amb els dits sobre el cuir
mentre espera que s’acabi la cançó.


martes, 12 de octubre de 2010

Viatger

Cims ardents d’escarpats arbustos.
Exhalen vent sec i tanquen les seves parpelles cansades.
Ànima d’urani.
Arrelat a una roca imbatible, esquinça l’aire que l’empenta.

Tem més a la soledat que al precipici.

El seu cor ple d’angles no li permet encaixar amb res.
El vent li crida paraules de desànim.
Ell les recull i li torna un somriure.
Amb elles tracta de llimar les cantonades d’aquest múscul.

La seva ment no ajuda.
És més, balla dins del seu cap.

A estones espera sense motiu.
I mentrestant, discuteix amb la calima.
Negocia sobre dies venidors.
El Sol amenaça aquell paisatge fantasmal.

Desfilada d’arbres.
Reverència grisa a un caminant incomplet.
Busca el port del que en Sèneca li va parlar.

miércoles, 9 de junio de 2010

la despedida

Pedro Pedersen nació a la edad de 18 años y 98 días. Nació apoyado sobre la barandilla de un balcón. Era un séptimo piso. Desde allí observaba un coche verde oliva aparcado en la acera de enfrente. A través del parabrisas veía a su madre sentada en el asiento del copiloto. Lloraba. Tenía los ojos entrecerrados y las mejillas rojas. El torrente de lágrimas y sus intentos por enjuagarlas había hecho un estropicio en su sombra de ojos.

Su padre volteaba la cabeza y hacía marcha atrás. Volvían a casa. Él no. Él se quedaba ahí, en el balcón. Sin embargo no sentía tristeza. Sentía algo distinto, la ausencia de sentimiento alguno. Se encontraban por primera vez.

Siguió el coche con la mirada hasta que torció la esquina. Rayos de atardecer, últimos de un largo verano, calentaban su mejilla izquierda. El resto de la ciudad se movía. Peatones y coches seguían apareciendo y desapareciendo como siguiendo un guión de película barata.

Pedro se preguntaba si su madre seguiría llorando, si seguiría existiendo al doblar esa esquina, o si simplemente se había ido a su camerino y una maquilladora le estaba retirando la crema base.

Una mano golpeándole la espalda empujó sus pensamientos por encima de la barandilla. Detrás de ella venía su primo. Era alto, delgado y, como Pedro, tenía cara de niño. Sus pecas y sus ojos lo miraban desde lo alto. Con la cabeza le indicaba que se metieran en casa. Aquella misma noche se fueron a beber, sentados en la calle, como tantos otros, con tantos otros. Pedro vestía de marrón, y de ese mismo color era la calle, las luces, sus recuerdos y todo lo que le rodeaba. También las botellas de cerveza que vaciaban.