viernes, 13 de enero de 2023

el majo desnudo

El cubata perfecto es el siguiente. Así, uno tras otro. Y sin uno darse cuenta, hoy es ayer…

Amanece, y la hoguera sigue viva en mi cabeza... Lo que cuesta abrir los ojos…

Los fines de semana, como un Sócrates con resaca, sólo sé que no recuerdo nada. Tiro de mi memoria, pero ella tira con más fuerza, y cada despertar nos depara una nueva aventura:
¿dónde?
¿cuándo?
¿con quién?
¿con qué ropa?
¿con qué heridas?
¿qué hago encamado con unos panes bajo el brazo y una señal de prohibido estacionar?

Volteo la cabeza lentamente, para descubrirte a mi lado. Lo hago por el lado largo, como si quisiese emular a la niña de El exorcista, pero tal vez mi cuerpo –sabio a su pesar– lo hace de ese modo 
antinatural por si se me escapa el vómito. Que seguramente también sería como el de la niña de El exorcista.

Estás preciosa así dormida, con las ropas de otra persona. Pero la verdad que no recuerdo a quién se las quitamos, o, ya puestos, quién se las quitó a quién, y quién se las puso a quién, así que podría haber cientos o miles de explicaciones diferentes a por qué acabamos así.

Espero que no fuese nada mucho más fuera del desfase habitual. Solo un poco de pimienta que quisimos echarle a ese día a día fuera 
por vicio, masoquismo o aburrimiento, o todo a la vez. 

Mmmm… me asalta algún flashback riéndonos a carcajada limpia de Manso, el colega saco de huesos que bailaba en la barra de Perdición como si se desmontase jajaja.

Por otro lado, tengo la vaga sensación que me pediste que te acariciara mientras te dormías, yo ahí recostado como el majo desnudo. Esa actividad tenía ciertamente mucho riesgo, a pesar de que nos declarásemos amigos, y no me cuesta nada creer que escalase fácilmente, pero todo es muy borroso y se mezcla con imágenes de Messi levantando la Copa del Mundo. No me preguntes por qué. ¿Sería que pensaba en cómo te sentaría a ti, el batín negro de lencería fina que le pusieron los jeques?

Pero mejor vuelvo a lo mío. Lo de que el cubata perfecto es el siguiente. Así, uno tras otro. Bebo para olvidar que bebí. Mi amigo me abraza, volvemos a ser uno y lo demás no importa.

 
unknown location, summer of 1999
 

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