sábado, 20 de febrero de 2016

Pedro Pedersen 4 - directo al frontal

El adolescente por su parte seguía demostrando día sí y día también ser un alumno aventajado. En poco tiempo dominó los monosílabos. Así es que tanto los funcionarios antipáticos como los contestadores automáticos de las empresas de telefonía constituían para él unos excelentes compañeros de plática, y mantenía largas, accidentadas y estériles conversaciones con ellos, siempre que Arturo le dejaba.

El creciente uso de la palabra hablada por parte de Pedro fue interpretado por el indigente como un indicio de recuperación.

Aquellos días de aparente estado catatónico quedaban muy lejanos en su memoria, y se empezaban a fundir con recuerdos de apasionados revolcones primaverales con amazonas en las estepas. Aunque realmente no estaba muy seguro de haber vivido esto último.

Temeroso de que Pedro tuviese una recaída, no quería forzar al chico a recordar conscientemente los episodios desagradables con el rey del pop. Pero era del todo imperativo conocer los detalles de sus experiencias, si las querían hacer públicas. Así es que, mientras Pedro dormía, a la vez que pensaba en el modo de revelar su historia al mundo entero, Arturo escuchaba atentamente esperando que el chico hablase en sueños, con objeto de recabar pistas que le indicasen lo que le había sucedido.

El esfuerzo resultaba en balde. Las únicas palabras que alguna vez llegó a distinguir fueron: sí, no, y más tarde nabo y salfumán, éstas últimas cuando Pedro realizaba ya sus primeros pinitos con las palabras bi- y trisílabas. El resto de ruidos que profería le parecían más bien estertores de un verdulero Venusiano.

Por aquel entonces, la paranoia empezaba a hacer mella en Arturo. Veía por todas partes palurdos haciendo el moonwalk y niñas gritonas zarandeando carteles, en los que había dibujados cursis corazoncitos o la leyenda ‘I love you, Michael’, según el caso.

Intuyendo que el enemigo estrechaba su cerco sobre ellos, y notablemente influenciado por su propio e incipiente desorden mental, decidió que era tiempo de arriesgar y adoptar una nueva estratagema para intentar recuperar los recuerdos latentes en el subconsciente de Pedro.

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