domingo, 13 de noviembre de 2022
el Opel Manta
el capitán salió a comer - 5
El otro día estaba
pensando en el mundo sin mí. Ahí está el mundo, siguiendo con sus cosas. Y yo
no estoy allí. Muy extraño. Pensar en el camión de la basura, que pasa a
recoger la basura, y yo no estoy allí. O en el periódico, tirado en la entrada
de mi casa, y yo no estoy allí para recogerlo. Imposible. Pero lo peor de todo
es que algún tiempo después de mi muerte se me va a descubrir de verdad. Todos
los que me tenían miedo o me odiaban cuando estaba vivo abrazarán de repente mi
memoria. Mi palabras estarán en todas partes. Se crearán clubs y sociedades.
Será como para ponerse enfermo. Se hará una película de mi vida. Me pintarán
mucho más valiente de lo que soy, y con mucho más talento del que tengo. Mucho
más. Será como para hacer vomitar a los dioses. La especie humana lo exagera
todo: a sus héroes, a sus enemigos, su importancia. Esos cabrones. Toma,
ya me siento mejor. Maldita especie humana. Toma, ya me siento mejor.
sábado, 5 de noviembre de 2022
what are children but a weakness?
viernes, 28 de octubre de 2022
Spanish Civil War: a virtual museum
The first virtual museum about the Spanish Civil War has recently openned its "doors"
Un equip internacional format per historiadors, arqueòlegs, experts en humanitats i acadèmics ha creat el primer museu virtual sobre la Guerra Civil Espanyola. La iniciativa, finançada amb fons de recerca canadencs, deriva de la inexistència d’un museu físic dedicat a la Guerra Civil a Espanya i té l’objectiu de facilitar l’accés al coneixement sobre aquest conflicte.
domingo, 23 de octubre de 2022
el capitán salió a comer - 4
Bueno, hace 3 noches que no escribo. ¿Debo volverme loco? Hasta en mis momentos más bajos siento el burbujeo de las palabras dentro de mí, preparándose. No estoy en un concurso. Nunca quise fama ni dinero. Quería poner la palabra en la página como yo quería, eso es todo. Y tenía que poner las palabras en la página o me sentía superado por algo peor que la muerte. Las palabras no como algo precioso, sino como algo necesario.
Sin embargo, cuando empiezo a dudar de mi capacidad para trabajar con la palabra, simplemente leo a otro escritor y entonces sé que no tengo motivos para preocuparme. No compito más que contra mí mismo: para hacerlo bien, con potencia y fuerza y fruición y riesgo. De lo contrario, es mejor olvidarse.
(…) Las horas perfectas son las que paso delante de esta máquina. Pero hay que tener horas imperfectas para obtener horas perfectas. Tienes que matar 10 horas para hacer que otras 2 horas vivan. De lo que tienes que tener cuidado es de no matar TODAS las horas, TODOS los años.
Te preparas para ser escritor haciendo las cosas instintivas que te alimentan a ti y a la palabra, que te protegen de la muerte en vida. Para cada uno es diferente. Hubo un tiempo en que para mí significaba beber mucho, beber hasta la locura. Me ayudaba a afilar la palabra, a sacarla. Y necesitaba peligro. Necesitaba meterme en situaciones peligrosas. Con hombres. Con mujeres. Con automóviles. Con el juego. Con el hambre. Con lo que fuera. Alimentaba la palabra. Me pasé décadas así. Ahora ha cambiado. Lo que necesito ahora es más sutil, más invisible. Es una sensación que está en el aire. Palabras pronunciadas, palabras oídas. Cosas vistas. Sigo necesitando unos tragos. Pero ahora me van los matices y las sombras. Cosas de las que apenas soy consciente me alimentan con palabras. Eso es bueno. Ahora escribo un tipo de mierda diferente. Algunos se han fijado.
“Ha trascendido”, es lo que más dicen.
Soy consciente de lo que perciben. Yo también lo siento. Las palabras se han hecho más sencillas pero más cálidas, más oscuras. Me alimento de fuentes que nuevas. Estar cerca de la muerte te da energías. Tengo todas las ventajas. Puedo ver y sentir cosas que a los jóvenes se les ocultan. He pasado del poder de la juventud al poder de la edad. No habrá declive. No. Y ahora, si me perdonáis, me tengo que ir a la cama, es la una menos cinco de la mañana. Parloteando toda la noche. Reíos mientas podáis...
sábado, 22 de octubre de 2022
el capitán salió a comer - 3
En fin, un día especialmente malo. El sistema que normalmente me funciona no me ha funcionado. Los dioses barajan las cartas. El tiempo es mutilado y tú eres un estúpido. Pero el tiempo se hizo para malgastarlo. ¿Qué le vas a hacer? No siempre puedes funcionar a todo vapor. Te paras y arrancas. Tocas techo y luego te hundes en un pozo negro.
el capitán salió a comer - 2
Pero en las carreras de caballos es infernal. Yo me mantengo aislado. No hablo con nadie. Eso ayuda. Bueno, los cajeros me conocen. Me acerco a las ventanillas, uso la voz. Con los años, llegan a conocerte. Y la mayoría de ellos son bastante buena gente. Creo que sus años de tratar con la humanidad les han dado cierta clarividencia. Por ejemplo, saben que la mayor parte de la especie humana es un gran pedazo de mierda. En cualquier caso, sigo manteniendo las distancias con los cajeros. Deliberando conmigo mismo. me mantengo alerta. Podría quedarme en casa y hacer lo mismo. Podría cerrar la puerta y distraerme pintando o con cualquier cosa. Pero de alguna manera necesito salir, y asegurarme de que casi toda la humanidad sigue siendo un gran pedazo de mierda. ¡Como si fueran a cambiar! (…) A veces me he llevado una libreta, pensando, bueno escribiré alguna cosa entre carreras. Imposible. El aire es plano y pesado, todos somos miembros voluntarios de un campo de concentración.
domingo, 9 de octubre de 2022
el discurso de un rico republicano sobre Medicare
Mientras habla, pienso tantísimas cosas que querría soltarle… Creo que jamás he tenido más ganas de entrometerme en la conversación (bueno, monólogo) de un desconocido; decirle “Usted no tiene ni idea de lo que habla. La seguridad social en Canadá y en Europa funcionará mejor o peor (en algunos lugares muy bien), pero al menos existe, y presta un servicio valiosísimo, infinitamente mejor que que no haya nada, y que sólo se pueda curar quien se lo pueda pagar”. Este hombre, pienso, por lo que dice, probablemente sea rico; aunque no tendría por qué necesariamente, pues me consta que, igual que aquí tenemos a nuestros “obreros” del PP, en USA hay muchos pobres republicanos y contrarios al Medicare –¿la empleada que empuja la silla, que tal vez debe hacer cada día un viaje de 2h en bus al curro por no poder pagarse una casa cerca y/o un coche?–. Supongo que, tras décadas expuestos a la acción de tantos y tantos interesados en la satanización del socialismo y el comunismo, muchos estadounidenses llevan ya en los genes el rechazo a medidas socialistas (pocos pueden resistir tamaño bombardeo desde la infancia y tan prolongado en el tiempo). Pero lo que es ese señor, sin lugar a dudas, es: 1) o un gran desconocedor de la realidad de los países con seguridad social, sea por estar poco viajado, o por estar mal informado (porque otro comportamiento clásico del ser humano es informarse sólo a través de medios que dicen lo que uno quiere oír, o filtrar la realidad y sólo retener en el cerebro la información que refuerza los apriorismos de uno), o 2) un ser extremamente mezquino que miente a sabiendas. La otra inmensa pena es que en los países con seguridad social haya ignorantes que no son conscientes de lo afortunados que son por poder disfrutar de tales servicios. Sin ir más lejos, este verano, a la suegra de mi hermana, de viaje por California, le cobraban 5000 dólares diarios por ocupar una cama en el hospital, a lo que luego se debía añadir los costes de las diferentes pruebas médicas que le realizaron, también en el orden de los miles de dólares [meses después llegó la factura final: 52.000 dólares, por menos de 24h en el hospital, olé sus huevos]. Ese sistema sanitario es simple y llanamente grotesco, atroz e inhumano.



















