viernes, 6 de noviembre de 2015

Beirut

Con la mejilla apoyada sobre el cristal que da al balcón,
su aliento húmedo dejando una huella,
buscando ese ángulo imposible.
Es la calle Hamra,
la mirada puesta en la persiana
al borde de ser arrancada por el viento.
La ciudad es frágil como esas bisagras.
¿Es posible comprender los motivos
que pueden llevar a las personas a odiar tanto?
De enfrentarlos,
¿puede uno saber con certeza si los resistiría?
Sin heroísmos.


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