viernes, 27 de febrero de 2026

los escándalos de hoy riman misteriosamente con los de ayer

Me atrapó la noche. La melodía que me pusiste invadió todo. Ya sé que no lograré quitármela de la cabeza en las próximas 48 horas, ni en la cama, pero es una muerte dulce. Una muerte en diferido y repetida centenares de veces. No bien ha acabado, que ya empieza de nuevo, y una lágrima derrapa por mi mejilla. “Me atrapó la noche. Ya te has vuelto a dejar atrapar”, me digo, como si en realidad el culpable fuera otro. Y todo al son de la melodía, por supuesto, que no dejaría de sonar jamás. Un jamás en realidad en la escala temporal del corto plazo, afortunadamente. El sombrerero loco de Saint Patrick –mi alter ego– asoma. Asoma siempre que mi yo presente no es capaz de gestionar lo que le está pasando, y eso es justamente lo que ocurre ahora, en medio de esta profunda melopea, al ser inundado por la melodía que me pusiste. El sombrerero loco lo sabe. Huele la sangre. El momento oportuno. Y sabe aprovecharlo. Sabe colarse al primero de la fila sigilosamente, sin que nadie se dé cuenta, hasta que es demasiado tarde. Un adicto al caos y a sembrarlo. Un verso libre del mal radical que ni el gorila de discoteca más mazado osa enfrentar, y menos aún mi yo presente, que ni siquiera es capaz de gestionar lo que le está pasando. No es capaz de decidir qué es más bello; tú, la melodía, o el recuerdo de ti poniéndola. El sombrerero loco lo sabe. Huele la sangre. Sabe que es el momento oportuno. Y por eso asoma. A menudo se da la curiosa circunstancia que, durante algunos instantes, antes de que yo deje de estar a los mandos, hay una breve zona gris donde podemos interactuar. Es entonces que me susurra al oído: “Las ex están muy denostadas. No puedo entender la razón. Solo soy capaz de ver aspectos positivos. Si te dejó es porque le iba bien a ella. Si la dejaste tú es porque te iba bien a ti. Y si lo dejasteis es porque os iba bien a los dos. No entiendo entonces por qué tanto jaleo. Una pasajera menos en el tren. Además, suelen llevarse algo tuyo que molesta. Algún activo tóxico. De tu casa o de tu personalidad, quiero decir. Y luego siempre existe la tentadora opción de hacer un remember, jajaja” –se ríe el muy cabrón, que ya debe estar maquinando cómo joderme la vida de una nueva forma vívida y original. De lo que sucede después, cuando mi alter ego toma por completo el control, no suelo recordar mucho al día siguiente, así que es bueno repasar mensajes, fotos, videos y llamadas en el móvil. Heridas y quemaduras en el pantalón y en la chaqueta, si es que los traje de vuelta. Stories en las cuentas de algunos conocidos. Y los escándalos de hoy riman misteriosamente con los de ayer. Pero sin datos no hay paraíso.
 
 
bar Kaxondos, Málaga, Andalucía, Spain (2026)
 
Nota: de la serie "historias de Perdición"; aquí el resto: https://joseirojas.blogspot.com/2022/01/historias-de-perdicion.html

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