miércoles, 16 de noviembre de 2016

Posteconomía - 3



“(…) hay tres gerentes de fondos de cobertura que ganaron más de mil millones de dólares en 2006. (…) Estos tres magnates ganaron ese dinero con tres compañías que no han inventado nada. Ni el palo de una escoba. Sin embargo, sus ganancias están por encima del PIB de más de treinta países con sus cocoteros, pescadores y profesores de gimnasia. (…) El 31 de diciembre de 2010 el dinero existente en el mercado de derivados llegaba a la nada desdeñable cifra de 601 billones de dólares. El 30 de Junio de 2011 ya era de 707 billones de dólares (…). El caso es que el PIB del planeta Tierra es tan sólo de 63 billones. (…) la cantidad de dinero etéreo, ficticio, creado financieramente supera más de diez veces el número de bienes y servicios que se pueden comprar en este mundo. Y no sólo hay diez veces más dinero del que es necesario para comprarlo todo, sino que este dinero financiero crece de manera exponencial. En esos seis meses que reseñamos creció tanto como en los últimos doce años, en los que se incrementó también en unos cien billones de dólares. (…) la Posteconomía (…) es una disciplina teológica. (…) la teología se caracteriza por “la absoluta invisibilidad e incomprensibilidad de su objeto”. En este sentido, el dinero electrónico, el producto derivado complejo, y el high frequency trading son (…). Dinero invisible cuyo sentido y uso no es incomprensible. Dinero teologal.” 
                                                                           Posteconomía (Antonio Baños Boncompain)

“”Es posible reunir a un considerable número de gente con amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad”, dejó escrito Freud en La civilización y sus descontentos. La clase señorial, la nueva aristocracia, se agrupa como bien percibió el médico austríaco, en torno al desprecio por aquéllos que no forman parte del ya célebre 1%.
La conformación de esa clase, la ebullición y la solidificación de esa orden selecta ha sido bien dibujada por el (…) autor, que suele frecuentar Davos y otros cónclaves y sínodos de La Orden. (…) tampoco se trata de una secta. Es una panda, y muchos lo llaman “capitalismo de amigotes” (…). Pero lo importante (…) es (…) el lento pero constante afloramiento a la luz pública de estos cenáculos. Primero fue Davos, convertido hoy en día en puro folklore. Unas verdaderas justas entre caballeros post-económico. La idea, supongo, es que los ciudadanos vayan aceptando que hay un poder no democrático pero eficazmente tecnocrático que gobierna por encima del gallinero parlamentario. Por ello va dejándose ver: para añadir auctoritas a su indiscutible potestas. (…)
El desembarco de tecnócratas en los gobiernos europeos durante el año 2011 formaría también parte de este movimiento de legitimación. Al igual que se aceptó al señor feudal porque poseía la fuerza y los contactos políticos para mantener la paz en un territorio, así se va acentuando la idea de que es mejor un gran empresario, (…) alguien que calmen a los mercados.” 
                                                                           Posteconomía (Antonio Baños Boncompain)

“During the 1970s, the companies fine-tuned their capacity to act as a class, sacrifying their competitive instinct in favor of their unity and in favor of a cooperative action in the legislative arena. (...) a shared interest for undermining laws (such as those devoted to protecting the rights of consumers) and for pushing forward the reform of the labor laws became the dominant topic in the politics strategy of companies.” 
                                                                           (The New Politics of Inequality, Thomas Edsall, 1985)

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