jueves, 29 de junio de 2017

sociología del moderneo - 2 - la autonomía exige responsabilidad

La mayoría de las personas hacemos a diario grandes esfuerzos para evitar tener que pensar, actitud que es el producto de una economía intelectual. Cuando actuamos dentro de un colectivo o aspiramos a ello, empleamos patrones predefinidos y tratamos de encontrarnos en la medida de lo posible con personas no pensantes (dogmáticas) para sacar provecho. Y en caso de que nuestra verdadera naturaleza salga a luz, queremos que los demás miembros del grupo nos encumbran, a cambio de lo cual nosotros les encubriremos a ellos.

(...)

La falta de una vida instintiva en el ser humano que rija nuestras conductas impone una libertad de decidir qué nos atemoriza, por lo que debemos encontrar otros mecanismos (instituciones, prejuicios) que nos libren de la responsabilidad de hacerlo. La autonomía exige responsabilidad, y la responsabilidad crea ansiedad. Tener que decidir por nosotros mismos crea dilemas y situaciones críticas que preferiríamos evitar. ¿Para qué decidir si podemos actuar a base de automatismos?

                                                                     Sociología del Moderneo (Iñaki Domínguez)

http://elpais.com/elpais/2017/06/24/tentaciones/1498294176_308282.html
http://www.melusina.com/libro.php?idg=52284


Institut National Supérieur des Arts et de l'Action Culturelle (INSAAC), Cocody, Abidjan, Côte d'Ivoire (2017)
 

domingo, 25 de junio de 2017

la calle Camèlies

El abuelo bajaba cada tarde a las 17h por la calle Camèlies con su Ford Fiesta. Se convirtió en un hábito tan enraizado que siguió haciéndolo después de muerto. Otro de esos pasajes del pasado que se parecen cada vez más a una leyenda artúrica que a algo que realmente sucedió. Fue su respuesta a este combate desigual contra la mierda. La batalla perdida por el control de todo lo que nos rodea, en el que la queja no es real a no ser que sea compartida. Y es que demasiados días el mundo se levanta con ganas de tocar los cojones, disfruta haciendo correr a cojos detrás de trenes que abandonan sin ellos la estación; días en los que te restriegan por la cara las más variadas muestras de injusticia y escoria humana.

Perdido como ese hombre sin acentos en el teclado, el abuelo hacía cuanto estaba en sus manos para compensar la enorme desventaja respecto de sus rivales, cuyas espadas no tenían el filo mellado; palabras con que disolver el veneno de sus mentiras. Te daba ese amor especial que sólo logras sentir como tal cuando alguien no hace, conscientemente, un esfuerzo por dártelo. El costurero de un saco grande para que todos cupiesen en él.

Y te llamaré mentiroso si me dices que las fosas están llenas de personas especiales como él; un suave susurro de la hoja de parra, resumen de nuestra contribución, el flaco y olvidadizo mentor. Quizás fui yo el que me acostumbré tanto a verlo bajar cada tarde a las 17h con su Ford Fiesta, que, a fuerza de quererlo, seguí viéndolo descender esa calle Camèlies después de muerto.

dedicado a mi abuelo: José Rojas Casanova
 

Louisiana Museum of Modern Art, Humlebaek Fár, Denmark (2005)

sábado, 24 de junio de 2017

sociología del moderneo - 1 - alienación

Cultura e ideología son filtros a través de los que entendemos el mundo, filtros que según la tradición marxista están viciados y encauzan nuestra conciencia hacia opiniones y acciones contrarias a nuestros intereses (alienación) (…). ¿Qué modo mejor de manipular a alguien que dominando su percepción de sí mismo y el mundo? No hace falta persuadir ni oprimir a nadie cuando la consciencia juega a partir de unos presupuestos establecidos por el poder.

(…)

A pesar de haber sido programados socialmente, cada cual es el producto de su destino personal y está hecho de una materia prima (genética) diferenciada. (…) a pesar de que nuestra identidad es mayormente el producto de fuerzas ajenas, queda espacio para la singularidad. ¿Por qué renunciar a él? Cada persona cuenta con elementos únicos, el producto de su historia personal, y no ha de someterse a más caprichos ajenos que los estrictamente necesarios.
 
                                                                    Sociología del Moderneo (Iñaki Domínguez)

http://elpais.com/elpais/2017/06/24/tentaciones/1498294176_308282.html
http://www.melusina.com/libro.php?idg=52284


bar "El Palentino", Madrid, Spain (2008)
 

domingo, 23 de abril de 2017

los siguientes

Las líneas en la palma de mi mano se dilatan, como las de los otros ocupantes de los vagones delanteros. Recuerdo eso que me dijiste un día: “Si se te contagian, genial. Si no, te dejaré parasitar mis sueños.” Tus limitaciones son las mías. Tu tristeza, mi alimento. El amor, el que uno siente por su reflejo, y la vida que no colabora. La velocidad del tren que nos acerca tiende a cero, a medida que la distancia que nos separa se reduce. Por error montamos en el que no debíamos, aquél que sólo llega cuando el tiempo se hace infinito. El globo ocular, testigo del pasado y juez del presente, ¿será el verdugo de nuestro futuro? Él confirmará si cumplo mi promesa; si los besos subsiguientes serán como el primero, sus dignos sucesores, los que harán que los recuerdos compitan por nuestra atención, no otro espacio más en blanco en la agenda del móvil. Y la vida que no colabora.
 

                                                                     dedicado a Paola
 
 
Deux Plateaux, Abidjan, Côte d'Ivoire (2017)
 

viernes, 14 de abril de 2017

Posteconomía - 6 - hacia una Nueva Edad Media - it's a job

And precisely a couple of days after having read this (see below), I saw in the news Mexican construction workers in USA building The Wall, and replying "it's a job" or "we have to eat" when interviewed about why are they doing it:

“Ya no existen las profesiones, pero sí se ha extendido el comportamiento profesional, es decir, obediente a las reglas. Si nos remitimos a la etimología de la palabra, veremos que cuadra de manera sorprendente. Profesión viene de pro-fateri, un verbo que significa admitir, confesar, aceptar; de ahí que se diga “profesión de fe”. Por lo tanto, ser un profesional no tiene nada que ver con una habilidad o un conocimiento técnico: se trata de alguien que profesa, que sigue con fe las reglas establecidas.

Y llegamos a donde queríamos. El mito de la profesionalidad es un inhibidor ético de una eficacia absoluta. Un profesional en el ejercicio de “su profesionalidad” pierde su capacidad de elegir, de distinguir entre el bien y el mal. Hay una suspensión de la persona, del individuo, a fin de que actúe ese eslabón social que es el profesional.

Un soldado que ametralla civiles, un empleado judicial en un desahucio, un MBA que despide a trabajadores para dar beneficios a los accionistas, o el trader que hace subir el precio del trigo para ganar más (…) Todos ellos necesitan un amparo social para hacer el mal. Una descarga moral. “Yo sólo hago mi trabajo”, dicen, lo que supone mi ocupación deja partes de mí fuera de mis acciones, me aliena, pero a su vez me libra de juicio. El profesional ya ni siquiera necesita utilizar aquel socorrido “yo cumplo órdenes”. Anteriormente, los mandatos necesitaban dos juicios morales: de quien da las órdenes y de quien decide obedecerlas. Por el contrario, el profesionalismo, al erigirse como un credo impersonal, evita ese mal trago, y da paso a la justificación “hago eso porque es la profesión la que me obliga”. Desde el gran banquero hasta el empleado de ventanilla que sugería la firma de la hipoteca, todos utilizan la misma explicación, todos niegan haber sido ellos (…).

Otra virtud del culto al profesional es su horizontalidad. No importa si vendes kalashnikovs o eres animador infantil; si trabajas como becario precario o como predador financiero, todos somos iguales (tenemos los mismos derechos), pues todos actuamos como profesionales, y ese profesionalismo delimita nuestro espacio y nos invita a no movernos de allí. “Me acaba de abrir la cabeza, agente”. “Lo siento, soy un profesional. Hago mi trabajo”. (…) El profesional solo puede representarse ante los demás con su gesto, con su actuación, y la elusión de la responsabilidad es el premio que se obtiene por una exigencia de eficacia. Un amateur puede hacerlas cosas más o menos bien, a su aire; al profesional se le exige una escrupulosa obediencia. Como los siervos medievales, hay que hacer sólo lo que toca hacer, porque de lo demás se encargarán el señor y Dios.”

                                                             Posteconomía (Antonio Baños Boncompain)

Institut National Supérieur des Arts et de l'Action Culturelle (INSAAC), Cocody, Abidjan, Côte d'Ivoire (2017)
 
 
Nota: todas las entradas sobre el libro "Posteconomía - Hacia una Nueva Edad Media" (Antonio Baños Boncompain): https://joseirojas.blogspot.com/2025/04/entradas-del-libro-posteconomia-hacia.html