sábado, 25 de abril de 2026

el profeta (Khalil Gibran) - 3 - de la compra y de la venta

Y UN MERCADER dijo: «Háblanos de la compra y de la venta».

Y él respondió:

«La tierra os brinda sus frutos, y con solo que aprendáis a llenar vuestras manos no pasaréis necesidades.

Y en el intercambio de los frutos de la tierra hallaréis abundancia y satisfacción.

Pero si el intercambio no se hace con amor y bondadosa justicia, llevará a unos a la codicia, a otros al hambre.

Cuando vosotros, mercaderes del mar, de los campos y de los viñedos, encontréis en el mercado a tejedores, alfareros y cosecheros de especias, invocad al espíritu de la tierra para que os acompañe en los tratos y santifique las balanzas y medidas, y para que tase la recíproca relación de los valores.

Y no permitáis que el hombre de manos estériles participe en vuestros tratos, porque trataría de vender sus palabras al precio de vuestro trabajo.

A esos hombres decidles:

    Venid con nosotros a los campos, o id con nuestros hermanos al mar, y arrojad vuestras redes.

    Porque tierra y mar serán tan generosos con vosotros como lo son con nosotros.

Y si acudieran los cantores y los bailarines y los tañedores de flauta, no dejéis de comprar lo que os ofrezcan.

Porque también ellos son colectores de frutos y de inciensos, y lo que traen, aunque está hecho de sueños, es abrigo y alimento para vuestro espíritu. 

Y antes de abandonar el mercado, comprobad que nadie se vuelve con las manos vacías.

Porque el espíritu de la tierra no dormirá en paz sobre el viento hasta no ver satisfechas las necesidades del más pequeño de vosotros».

                                                                         "De la compra y de la venta" en El Profeta de Khalil Gibran

 

Athens, Attica, Greece (2026)
 

jueves, 23 de abril de 2026

el profeta (Khalil Gibran) - 2 - de la vestimenta

UN TEJEDOR pidió: «Háblanos de la vestimenta».

Y él respondió:

«Vuestras ropas ocultan mucho de vuestra belleza, mas no esconden lo que no es bello.

Y aunque busquéis en las prendas de vestir la libertad de lo personal, quizá halléis en ellas un arnés y una cadena.

Ojalá fuerais al encuentro del sol con algo más de vuestra piel y algo menos de vuestras ropas.

Porque el aliento de la vida palpita en la luz del sol, y la mano de la vida en el viento.

Algunos decís: "Es el viento del norte el que ha tejido las ropas que llevamos".

Mas yo os digo: Sí, fue el viento del norte.

Pero lo tejió en el telar de la vergüenza, y la debilidad de carácter fueron sus hijos.

Y cuando su trabajo estuvo terminado, se echó a reír en medio del bosque.

No olvidéis que el pudor no es ninguna coraza contra los ojos del impuro.

Y cuando el impuro ya no exista, ¿qué será el pudor sino cadenas e impureza de la mente?

Y no olvidéis que la tierra goza al sentir vuestros pies desnudos, y que el viento anhela jugar con vuestros cabellos».

                                                                         "De la vestimenta" en El Profeta de Khalil Gibran

 
Santorini, Cyclades Islands, Aegean Sea, Greece (2026)
 

miércoles, 22 de abril de 2026

el profeta (Khalil Gibran) - 1 - de las casas

Se adelantó un albañil y dijo: «Háblanos de las casas».

Y él respondió:

«Levantad con vuestra imaginación una enramada en la selva, mejor que construir una casa dentro de las murallas de la ciudad.

Porque aunque en vuestro ocaso sintáis deseos de hogar, de igual manera ese otro yo vagabundo que en vosotros habita anhelará siempre la lejanía y la soledad.

Vuestro cuerpo es vuestra mayor morada.

Crece bajo el sol y duerme en la quietud de la noche. Y sueña. ¿No sueña acaso vuestra morada?

¿No abandona soñando la ciudad para buscar el bosquecillo o la cima de la colina?

¡Ay, si yo pudiera juntar vuestras moradas en mi mano y, como hace el sembrador, desparramarlas por bosques y praderas!

Querría que los valles fueran vuestras avenidas, y los verdes caminos vuestras callejuelas, para que pudierais buscaros unos a otros por los viñedos y luego volvierais con la fragancia de la tierra prendida a vuestras ropas.

Pero aún no es la hora de que esto suceda.

En su miedo vuestros antepasados os pusieron demasiado cerca unos de otros. Ese miedo todavía ha de durar. Durante cierto tiempo aún las murallas de vuestra ciudad separarán vuestros hogares de vuestros campos.

Y decidme, pueblo de Orfalis, ¿qué tenéis en esas casas? ¿Qué guardáis tras puertas y candados?

¿Tenéis paz, el ánimo sereno que revela vuestro poder?

¿Tenéis recuerdos que como lucientes arcos unan las cimas de la mente?

¿Tenéis la belleza, que lleva el corazón desde las cosas hechas en madera y piedra hasta la montaña sagrada?

Decidme: ¿tenéis eso en vuestras casas?

¿O solamente comodidades, y ansia de comodidad que a escondidas penetra en la casa como advenedizo y luego se convierte en invitado y finalmente en amo y señor?

Y ¡ay!, llega a ser el domador, y con látigo y garfio hace marionetas de vuestros mayores deseos. Sus manos son de seda, mas su corazón de hierro.

Arrolla vuestro sueño, mas solo para colocarse junto a vuestro lecho y escarnecer la dignidad de la carne.

Se burla de vuestros sentidos para tirarlos luego en el cardal como si fueran frágiles barquillas.

En verdad os digo que la concupiscencia de comodidad mata la pasión del alma, y luego acompaña entre muecas y risas al funeral.

Mas vosotros, criaturas del espacio, vosotros, los inquietos en el descanso, no seréis atrapados ni domados.

Vuestra casa no será ancla, sino mástil.

No será la cinta brillante que cubre la herida, sino el párpado que protege la pupila.

No plegaréis las alas para cruzar las puertas, ni inclinaréis vuestra cabeza para no golpearla contra el techo, ni temeréis respirar por miedo a que las paredes se agrieten y derrumben.

No habitaréis tumbas hechas por los muertos para los vivos.

Y aunque vuestra casa sea magnífica y espléndida, no aprisionará vuestro secreto ni encerrará vuestros anhelos.

Porque lo que en vosotros es infinito, habita en la casa del cielo, cuya puerta es la niebla de la mañana y cuyas ventanas son los cantos y los silencios de las noches.»

                                                                         "De las casas" en El Profeta de Khalil Gibran

 

Athens, Attica, Greece (2026)
 

domingo, 19 de abril de 2026

proverbios y cantares (Antonio Machado) - 1

Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
los párpados, que borran el mar en la pupila.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
hijo del mar, navega —o se pone a volar—.
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina
de un pescador que un día ya no puede pescar».
El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
y sueña que es la muerte una ilusión del mar. 

                                             Proverbios y cantares (Antonio Machado)

 

 
Acropolis, Athens, Attica, Greece (2026)