sábado, 9 de mayo de 2026

Técnica y totalitarismo (Jordi Pigem) - 8 - digitalización de la salud gran negocio para el tecnocapitalismo

La digitalización de la salud es un gran negocio para el tecnocapitalismo, pero comporta pérdida de puestos de trabajo para los profesionales sanitarios y pérdida de contacto humano para los pacientes. Los buenos médicos no tratan enfermedades, tratan personas. El hecho de que un buen médico te pueda escuchar con plena atención desde el conocimiento, la empatía y la fortaleza, aunque sea en silencio, ya es en sí mismo terapéutico. Es cierto que hay casos típicos en que un algoritmo puede diagnosticar rápidamente una enfermedad, pero en multitud de casos complejos nada supera la experiencia y la profundidad de observación de un buen médico, como muestra Jerome Groopman en How Doctors Think (‘Cómo piensan los médicos’). En los años cincuenta del s. XX, en las conferencias y escritos recogidos en La práctica médica en la era tecnológica, ya Karl Jaspers advertía de que el médico se estaba convirtiendo simplemente en un técnico, y los seres humanos, en engranajes deuna maquinaria. Seis décadas después, en 2015, Harari, auguraba que “si empiezas hoy a estudiar medicina con la expectativa de ser todavía un médico de familia dentro de veinte años, quizá te lo tendrías que replantear”, porque los sistemas digitales, según él, hacia 2035 habrán desplazado a la gran mayoría de los profesionales de la salud. El horizonte último es que cuando tengas un problema de salud, teclees qué te ocurre… y te responda no un médico sino un algoritmo. El documento “Estrategia de salud digital del Ministerio de Sanidad, antes mencionado, anuncia la “transformación digital” de la sanidad en el periodo 2021-2026. Incluye aplicaciones previsibles (como la recogida sistemática de datos de los ciudadanos y la llamada “colaboración público-privada”, que desvía recursos económicos de la sanidad pública a entidades privadas), pero sorprende que también promueva la incorporación del “internet de las cosas” y de la “realidad virtual, aumentada y mixta”. ¿Acaso tendremos que ir a curarnos al «metaverso»?

 

Lo que necesita la atención sanitaria no son robots, internet de las cosas y realidad virtual, sino profesionales los liberados de la presión del reloj, de los recortes y de la codicia de la industria farmacéutica y tecnológica. Porque cuando se dedican más recursos a la tecnología, se dedican menos a lo verdaderamente humano. Sabemos que lo calidad del trato humano que recibe un paciente es decisiva. Un estudio sobre la población de Noruega, publicado en 2022, concluye que el hecho de tener un mismo médico de confianza a lo largo de los años hace que disminuyan muy significativamente las visitas a los servicios médicos, los ingresos de urgencias y la mortalidad.

 

En el penúltimo capítulo de El Señor de los Anillos (…), Frodo, Sam, Merry y Pippen vuelven a la Comarca y se encuentran que está siendo arrasada por un proceso de transformación industrial liderado por Saruman, el sirviente de la oscuridad, disfrazado (como hoy es habitual) de heraldo del progreso. El resultado, como dice uno de los hobbits, es que “si quieren convertir la Comarca en un desierto, ya van por buen camino”.

Técnica y totalitarismo – Digitalización, deshumanización y los anillos del poder global. Jordi PIGEM (2026), 1ª ed., Fragmenta Edición, Barcelona, Spain, 2023, pp. 186
 
 
Plaka district, Athens, Attica, Greece (2026)
 

viernes, 8 de mayo de 2026

Técnica y totalitarismo (Jordi Pigem) - 6 - a todo lo logrado amenaza La Máquina

También hoy todo resulta incierto: el mundo se vuelve cada vez más acelerado y complicado, más distraído por las pantallas, más carente de presencia y de contemplación. En el último tercio del s. XIX (pese a las guerras mundiales y campos de concentración) todavía podíamos soñar con un horizonte de progreso, bienestar, justicia y libertad. Sin embargo, ahora crecen la confusión, el caos y los aspectos inquietantes.

 

A los retos que vivimos subyace el hecho de que nuestra percepción y comprensión de la realidad ha ido perdiendo lucidez. Cuando la conciencia se ofusca, el mundo se enturbia.

 

La tecnología es como el fuego. Empleada como una herramienta, con mesura y contención, puede ser muy útil. Sin contención, sin embargo, su efecto puede ser devastador. Cuando el progreso tecnológico, la automatización y la digitalización empezaron a tomar impulso, significan liberación. Pero a partir de cierto momento, ¿no han empezado a significar deshumanización? Algo de eso vio ya Rilke hace cien años. En sus Sonetos a Orfeo, describe las consecuencias de la tecnología («die Maschine», ‘La Máquina’) con estas palabras (versión castellana de José María Valverde):

A todo lo logrado amenaza La Máquina,

osando en el espíritu estar, no en la obediencia.

 

El psiquiatra y filósofo (y, de joven, erudito literario) Iain McGilchrist ve en estas líneas una revelación de que ‘La Máquina’ no es principalmente una cosa, sino una fuerza: «una fuerza que implacablemente se opone a lo humano y [...] a todo lo que es vulnerable, bello, sutil, sagrado o digno de reverencia». Como sugiere Rilke, esta fuerza que impulsa a los desarrollos tecnológicos no es perjudicial cuando se mantiene “en la obediencia”, como un herramienta. Pero amenaza “todo lo logrado”, todo lo que la humanidad ha creado y conseguido, cuando invade el territorio de la mente o espíritu (Geist), como hoy pretenden los promotores de la “inteligencia artificial”.

 

Un papel de los poetas es intuir qué late bajo la superficie, tras las máscaras. También es un papel de los filósofos de verdad. Hanna Arendt, asoció el mal radical con el hecho de considerar a los seres humanos superfluos, sobrantes. La amenaza de convertir a los seres humanos en superfluos es hoy mucho más inminente, con todos los desarrollos orientados a anular lo humano –a través del llamado transhumanismo, a través de los intentos de eclipsar la inteligencia humana con el cálculo algorítmica, y, en un sentido más general, a través de los intentos de sustituir los organismos por los algoritmos, lo vivo por lo mecánico, lo natural por la artificial, la intuición por el cálculo, la espontaneidad por el método, el vivir en primera persona por el vivir mirando pantallas, el pensar en primera persona por el repetir lo que dicen desde el poder.

Técnica y totalitarismo – Digitalización, deshumanización y los anillos del poder global. Jordi PIGEM (2026), 1ª ed., Fragmenta Edición, Barcelona, Spain, 2023, pp. 186
 
 
Casa-Museo del Campesino, de César Manrique, San Bartolomé, Lanzarote, Canary Islands, Spain (2025)