Cuentos maravillosos, Hermann Hesse, Edhasa, Barcelona, 2000, pp. 184, ISBN84-350-9977-6
Jose I. Rojas - Tu universo en una pecera
domingo, 20 de septiembre de 2026
cuentos maravillosos (Hermann Hesse)
Cuentos maravillosos, Hermann Hesse, Edhasa, Barcelona, 2000, pp. 184, ISBN84-350-9977-6
sábado, 19 de septiembre de 2026
sin energía, de Antonio Turiel - capítulo 4 - crisis de materiales
Para salir de la trampa energética en la que hemos caído, necesitaríamos crear muchas infraestructuras nuevas y reforzar otras, a una escala nunca vista. Por eso la crisis de materiales es tan grave. En particular, no hay, ni habrá, suficientes materiales para cosas tan básicas como, por ejemplo, extender trenes y tranvías (el medio más eficiente para el transporte terrestre), no digamos ya para el modelo de implantación renovable que se defiende (del cual hablaremos más adelante). Durante los próximos años, Europa y, particularmente, España van a tener muchas dificultades para mantener su industria. Los materiales seguirán siendo escasos y también lo será la energía (no digo cara, porque (…) la inflación veremos que la evolución del precio va a ser más compleja). Sin medidas drásticas de racionamiento, racionalización e incluso de proteccionismo, la industria europea y la española podrían colapsar por completo. Por eso, es previsible, que desde la Comisión Europea se vayan implementando diversos paquetes de medidas para proteger tanto como se pueda la industria. Lo que parece inevitable es que los consumidores europeos dispondrán de cada vez menos cosas y que estas serán cada vez menos asequibles.
human civilization is currently on the course of extinction due to global warning: https://www.3cat.cat/3cat/antonio-turiel-la-civilitzacio-humana-segueix-el-curs-de-lextincio-segons-alerten-els-cientifics-de-mes-prestigi/video/6310865/
Sin energía – Pequeña guía para el Gran Descenso. Antonio Turiel (2023)
sin energía, de Antonio Turiel - capítulo 3 - crisis anidadas
human civilization is currently on the course of extinction due to global warning: https://www.3cat.cat/3cat/antonio-turiel-la-civilitzacio-humana-segueix-el-curs-de-lextincio-segons-alerten-els-cientifics-de-mes-prestigi/video/6310865/
Sin energía – Pequeña guía para el Gran Descenso. Antonio Turiel (2023)
jueves, 17 de septiembre de 2026
oikumene 23 - la intrépida epopeya de Lisímaco y su tropa
Esta historia, narrada en 1a persona por Lisímaco, capitán de la intrépida tropa, decía así:
Y de este modo que aquí recontamos de veras fue como recorrimos el angosto sendero hasta el paso que al citado lugar –esto es, las puertas del Hades– nos debía llevar. Ligeros como el viento que a nadie espera. Cada cual de nosotros con lo mínimo que pudiese necesitar, en esa veloz carrera contra los espíritus de los hermanos caídos. Una reñida competición por ver quién de llegar antes será capaz a orillas de la laguna Estigia, si las almas en vela, escapadas de aquéllos que yacen silenciados para siempre por las hojas melladas del enemigo, arrastradas en volandas tras su triste no-funeral, privadas de sus ritos y votos, cuyos alaridos erizan las nubes del cielo, o los hombres libres de Argos con sus pies alados, azuzados como de un ímpetu feroz sin igual, ni el de Aquilón ni el de Bóreas, los más poderosos entre los Anemoi, vástagos de Eos y Astreo, en grande arrebato de furia por haber osado pensar que los podríamos burlar. Así fue de veras que los pies alados nos condujeron a tal sitio –esto es, a las puertas del Hades–, que de tan favorecidos nos sentíamos, los dioses arrepentirse parecían de haber hecho matar a los nuestros.
Mas describir ahora no es posible el pavor que sentimos en oler del fétido hedor que emanaba de las sulfurosas brumas así levitando sobre las negras aguas que marcan la frontera conocida de la tierra de los muertos. El suelo es harto húmedo y aireado por frenética actividad de centenares de miles de gusanos, que atareados están en demasía dando cuenta de toda suerte de tejidos humanos, sin discriminar por color ni textura de piel, ni velludas ni barbilampiñas, de rostros sin brillo, de ojos pardos o glaucos sin menoscabo, no tan solo de los cuerpos de los hijos de la Hélade, mas también de aquellos difuntos de allende la Jonia. Un fétido hedor, decía, que nos invade y se retroalimenta del terror que nos sentimos a cada paso más que damos, el óxido de las sucias empuñaduras a través permeando de nuestras palmas sudorosas, incorpórase al riego sanguíneo. Nuestras articulaciones gimen y se gripan; el óxido aglomerose.
donde no quería estar,
con mi propio puño llamé
a las puertas del infierno,
y me encaré
con mis demonios,
porque, al final,
ellos sólo son lo que son.
Y así tal como recontamos de veras fue, como en muy breve instante se hizo el silencio, un eterno silencio expectante, la ausencia del todo, del soplo de aire, del graznido del cuervo, del fresar de las hojas del sauce, el espesor de la nada que todo lo inunda, hasta que al final alás chirrían; chirrían y gritan fuertes y enojadas las bisagras del gran portón, y es entonces que, a la enorme sombra que por el hueco así entreabierto asoma, le dirijo las siguientes palabras:
blandiendo esta mellada hoja de hierro.
Los que tras de mí ves, son mis compañeros;
buscando venimos a los que lo fueron,
y a su vez nos dan caza, todavía ensangrentados,
los que a manos nuestras perecieron.
y, alzando sobre los yelmos nuestras fatigadas espadas,
y los vasos de vino escanciado
por Cídipe en sus blancos vestidos,
gritaríamos ¡devolvednos a la tierra todo
lo que, oh Dioses, nos fue arrebatado,
o nuestra furia el mundo dejará yermo,
pues la vida es solo un largo día de invierno,
y nos hemos quedado sin montañas que escalar!
Y a ti, que sin embargo mi retorno aguardas bajo el alféizar, de veras te pido, no es preciso que me extrañes. Siempre estaré a tu lado. Lo que digo es lo que siento. Así de simple. Y sabes –tienes que saber–, para quienes por tanto tiempo hemos recorrido la tierra de los muertos, la verdad es nuestra agua y nuestro aire. La verdad es nuestro sustento. La verdad no se negocia. Con ella no se juega. Se la honra. Y, en sinceridad, saber no podemos por cuánto la sombra aquí nos retendrá, mas a no partir resueltos estamos en tanto nuestra petición no fuere atendida.
Y a ti, que sin embargo mi retorno aguardas bajo el alféizar, de veras te digo: en buena hora me sedujiste con tu voz, te entregué mi amor, y ya no más fluirá libremente la locura por la laguna sin nombre. Las semillas de hastío se acumularán en sus orillas. Allí permanecerán para nuestro regocijo. Lo salvaje, la naturaleza indómita, contenidos. A la espera. No es preciso que me extrañes. Siempre estaré a tu lado.
El día que a volvamos encontrarnos es lo único que importa. El único hito. El día en que por fin estemos juntos de nuevo. El día en que dejemos atrás la tierra de los muertos. El día en que se nos permita volver a mentir. Nuestras lágrimas viajando eternamente. Las rocas ásperas y rojizas aullando su maldición más aterradora. Las rocas llamándonos de vuelta, exigiendo una respuesta a sus lamentos. Lo salvaje, la naturaleza indómita, contenidos. Esperándonos. No es preciso que me extrañes. Siempre estaré a tu lado.
lunes, 31 de agosto de 2026
no te confundas
viernes, 28 de agosto de 2026
tontocracia (entrevista al Prof. Santiago Ávila)
Artículo completo en este link: https://elpais.com/economia/formacion/2026-08-13/santiago-avila-escritor-es-la-primera-vez-que-vemos-a-tantos-titulados-superiores-que-son-analfabetos-funcionales.html
Otras entradas relaciondas:
"La universidad empresa y los estudiantes-clientes", sección del libro La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine: https://joseirojas.blogspot.com/2024/05/la-universidad-empresa-y-los.html
"Pedagogía hedonista", sección del libro George Steiner, l’hoste incòmode, de Nuccio Ordine: https://joseirojas.blogspot.com/2024/08/george-steiner-lhoste-incomode-1-nuccio.html
"Tontos, pero buenos", sección del libro Post-economía - Una Nueva Edad Media, de Antonio Baños Boncompain: https://joseirojas.blogspot.com/2017/08/tontos-pero-buenos-posteconomia-antonio.html
Santiago Ávila: “Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales”. El economista, prof. universitario y autor de “Tontocracia. En busca de la sensatez perdida” advierte de que la sociedad ha dejado de premiar el conocimiento y reclama una educación que forme ciudadanos con criterio. ¿Y si el verdadero problema de nuestro tiempo no fuera la desinformación, sino la pérdida del criterio? ¿Y si la sociedad hubiera empezado a premiar más la apariencia que el conocimiento, más el ruido que la reflexión y más la mediocridad que la excelencia?
(…) el problema no reside únicamente en quienes ocupan posiciones de poder. (…) la responsabilidad también recae sobre una sociedad que ha dejado de valorar el conocimiento, el esfuerzo y el pensamiento crítico para abrazar la comodidad de las respuestas fáciles. (…) reflexiona sobre el papel de la educación, el liderazgo, las redes sociales o la inteligencia artificial, pero también sobre la necesidad de formar ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. (…) El libro parte de una afirmación contundente: vivimos en una sociedad que premia la banalidad, castiga la excelencia y ha normalizado la mediocridad. (…) hasta la 2a Guerra Mundial predominaba la ética del ser y que, después, fue imponiéndose la ética del parecer.
Hoy cualquiera, amparándose en la tecnología, puede decir la mayor barbaridad y, con tal de que la diga con seguridad, tiene una trascendencia enorme. Solo hay que mirar la política: vivimos en la apariencia de la apariencia. Decir la verdad, ser honesto, parece que ya no está de moda. Ahora lo importante es ser un espabilado. Si alguien tiene mucho dinero, aunque lo haya conseguido de forma poco ética, hay quien dice: “Fíjate qué listo”. Y yo creo que contra eso hay que pelear, porque es una miseria moral.
(…) Hoy dar clase es prácticamente un imposible. Ya no hablo de la veneración que antes podía existir hacia un buen prof., sino de algo mucho más básico: se ha perdido el respeto por su autoridad. Muchas familias no aceptan un suspenso porque les complica la vida, y eso acaba trasladándose a las aulas.
En la universidad he tenido alumnos entrando y saliendo de clase constantemente o peinando a una compañera en mitad de la explicación. Y cuando intentas poner límites, pasas a ser un autoritario. Al final muchos, prof. ceden porque enfrentarse a esa situación solo les trae problemas. Pero el perjudicado no es solo el prof.; también lo es el alumno. Si acostumbras a una persona a que nunca tenga un desencuentro académico, cuando llega la vida de verdad no sabe afrontar un fracaso, un problema laboral, una enfermedad o una decepción.
Hemos transmitido la idea de que uno viene al mundo a ser feliz, y a mí me parece una falacia terrible. El problema no es la información, sino qué hacemos con ella. Hoy tenemos una cantidad enorme de información, pero eso no significa que tengamos más conocimiento. Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales. Hay universitarios que terminan una carrera y no saben interpretar un texto o resolver una regla de tres. Y eso es muy serio. (…) parece que el conocimiento funciona como un supermercado: necesito algo, voy a la inteligencia artificial, lo cojo y sigo adelante. Pero si no tienes una base previa, tampoco puedes saber si esa respuesta es correcta. A mí me ha ocurrido que algún alumno me ha entregado como suyo un artículo que había escrito yo.
En el libro cuestiona (…) que el objetivo de la educación, del trabajo o incluso de la vida debe ser la felicidad. ¿Qué le preocupa? Me preocupa que se convierta en un eslogan vacío. Yo no voy a trabajar para ser feliz; voy a trabajar para hacer bien mi trabajo. Si además encuentro un buen ambiente, estupendo, pero convertir la felicidad en una obligación genera frustración, porque nadie puede ser feliz permanentemente. Creo que hemos confundido bienestar con felicidad. Hay trabajos muy duros que merecen la pena y momentos difíciles que también forman parte de una vida plena. Si transmitimos que cualquier incomodidad es un fracaso, estamos educando personas incapaces de afrontar la realidad. La felicidad no puede ser el objetivo de una organización; debería ser, en todo caso, una consecuencia.
(…) Tendemos a pensar que el problema siempre está en quienes ocupan posiciones de poder, pero una sociedad también decide qué comportamientos premia y cuáles tolera. Si dejamos de valorar el conocimiento, el esfuerzo o la honestidad, no podemos sorprendernos cuando quienes llegan arriba representan justamente esos valores que hemos normalizado. (…) creo que la solución pasa por formar ciudadanos adultos, con criterio y capaces de pensar por sí mismos. La educación tiene mucho que ver con eso. Una sociedad mejora cuando sus ciudadanos son exigentes consigo mismos y también con quienes aspiran a dirigirla.





