domingo, 3 de septiembre de 2017

siete días en Nueva Creta - 2 - cuando sus antecesores se rebelaron contra ella

“– Cuando sus antecesores se rebelaron contra ella [la diosa], inventaron un Dios-Padre cuyo único asunto era la guerra, un demonio feroz que le robó el hacha de batallas y se lanzó a conquistar la humanidad. Desposeyó a la diosa de su soberanía, la convirtió en su esclava y finalmente anunció que ya no existía.
– Si es tan poderosa como ustedes creen, los neo-cretenses, me sorprende que se sometiese a esto.
– No solamente se sometió, sino que además lo organizó ella. Verá: unos cuantos milenios de caos pueden significar muy poco para un inmortal, y ella tenía dos propósitos claros en su mente. El primero era que amaba al hombre y no quería que se sintiese encadenado y reprimido: lo emanciparía y le permitiría que cumpliese con su destino dejándole que descubriera lo absurdo que era crear una deidad suprema en su propia semejanza fálica. Al final volvería voluntariamente a su gobierno. (…) Cabeza de Mazo ya le ha contado los orígenes de Nueva Creta. Cuando llegaron al poder los sofócratas, en un tiempo de desesperación casi universal, los argumentos de ben-Yeshu les persuadieron a fijar colonias de las que se ha desarrollado nuestro presente sistema social. El Consejo Antropológico aceptó el argumento con el cual empezaba el famoso, aunque recargado, libro de ben-Yeshu: “La civilización ha sufrido una crisis de nervios global a resultas de un intento de desarraigar un elemento religioso vital de la herencia psicológica del grupo de sangre alpino dominante”. En otras palabras, acordaron que si la humanidad iba siquiera a sobrevivir, había que restablecer a la diosa en su poder, y habían recogido los suficientes datos arqueológicos como para poder restaurar su culto con el detalle convincente (…)
– Así que ahora estamos de nuevo en los días anteriores a la guerra de Troya –le dije–, sólo que con la ventaja de que el hombre ha aprendido el peligro de rebelarse contra la diosa; y que en el curso de su rebelión ha hecho cierto número de inventos útiles de los cuales aún se beneficia (…) ¿Se ha encontrado alguna vez con el “Grumbling Hive” de Mandeville? Parece ser que ben-Yeshu lo pasó por alto en su lista de utopías.
– No, no ha sobrevivido.
– Bueno, pues viene muy al caso. Él mantenía que la virtud (que definió como cada acto por el cual el hombre, contrariamente al impulso de la naturaleza, intenta beneficiar a su compañero hombre por un deseo racional de bondad) es a la larga perjudicial para la humanidad. Describe una sociedad poseedora de todas las virtudes que cae en la apatía y la parálisis, e insiste en que los vicios privados son beneficiosos al público”.
                                                                  Siete días en Nueva Creta (Robert Graves)

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